LAS TABLAS DEL INTCF

Defensa, con Trillo de ministro, solicitó al INTCF una tabla con los resultados de ADN y una tabla de reasignación de los cadáveres de acuerdo con esos resultados. Fecha 31 de agosto de 2004 Fecha 31 de agosto de 2004



Tablas con resultados ADN. Numeradas en verde las bolsas a las que se añadieron restos de la bolsa n.º 76 (A3 en bolsa 25, A4 en 39, A8 en 43, A5 y A7 en 72, y A2 en 75). Punteadas en marrón las bolsas exhumadas, 43 y 75, y en rojo las bolsas no exhumadas por haberse dado esas víctimas como “bien identificadas” (25, 39 y 72).
No se indica el cuerpo de procedencia, es decir, con el mismo perfil genético, de ninguno de los seis anejos, a pesar de que disponían de los perfiles genéticos de las 85 muestras guardadas en el instituto forense de Estambul.
Bolsas n.º 5 y 7 no tienen indicados restos añadidos.


Tablas de reasignación de los cuerpos en las que no hay constancia de los anejos de la bolsa nº 76 añadidos.
LAS EXHUMACIONES
Por orden del Juzgado Central de Instrucción n.º 3 de la Audiencia Nacional se procedió el 22 de noviembre de 2004 a exhumar 21 de los 30 militares enterrados con la identidad cambiada, trasladando los féretros a cámaras del cementerio de la Almudena de Madrid. Los nueve cuerpos restantes, hasta treinta, habían sido incinerados.
Las exhumaciones fueron dirigidas por el forense de la Audiencia, Juan Miguel Monge Pérez, y los análisis genéticos de las muestras tomadas los realizó en el INTCF el equipo del biólogo Antonio Alonso.
JUAN M. MONGE, ANTONIO ALONSO Y LA SENTENCIA
Monge y Alonso declararon en el juicio contra los tres médicos militares en la Audiencia Nacional.
«En un caso, la bolsa número 7, nos encontramos con tres perfiles genéticos. Se trataba de una bolsa en la que se guardaron restos de una mano que se correspondía con el cuerpo principal y de dos piernas de otros dos cadáveres que, además, calzaban botas de distintos números: un 43 y un 45», explicó Monge.
Por videoconferencia y como portavoz del INTCF declaró Antonio Alonso, quien confirmó todo lo narrado por Juan Miguel Monje. El biólogo añadió que “los restos exhumados fueron comparados con los perfiles genéticos de los cuerpos que el Instituto Forense de Estambul obtuvo post-mortem”.
En la sentencia se nos cuenta el destino seguido por César Barciela González, al que se había enterrado con dos restos de otros dos compañeros y con identidad cambiada:

BOLSAS Nº 5 Y 7
En las tablas enviadas por el INTCF a Defensa no figuraba la presencia de restos añadidos, ni en la bolsa 5, la de Barciela, a la que se refería la sentencia, ni en la 7, a la que hacía alusión el forense J M Monge. ¿Qué había pasado?
Al iniciarse las exhumaciones, primero se desenterraron cuatro cadáveres en Burgos, Pontevedra y León; después otros tres procedentes de Zaragoza, después los llegados de otras provincias, Barcelona, Valencia…
Al cadáver de César Barciela, enterrado con la bolsa nº 5 en el cementerio de Torrero de Zaragoza, se le asignó en la Almudena, por el orden de llegada, el número AN 7. Con eso, la bolsa cinco se convertía en “la siete”.

Según entraban en la Almudena se le asignaba a cada féretro un número por su orden de llegada. A Barciela, enterrado con la bolsa 5, se le asignó el número 7, más concretamente AN 7, al que se refirió Monge.
TRES PERFILES GENÉTICOS EN UN ATAÚD

En el mismo ataúd se enterraron restos de tres víctimas. Junto a la bolsa nº 5 había otras cuatro pequeñas bolsas de restos; dos se correspondían con el cuerpo principal, y las otras, que contenían dos pies, uno al parecer de raza negra, calzados con botas de los números 43 y 45, concordarían con otros dos fallecidos. Se tomaron cinco muestras de ADN y se obtuvieron tres perfiles genéticos diferentes.
Monge informó de que a la familia de una de las dos víctimas, que no había sido exhumada por estar “bien identificada”, se le ofreció la posibilidad de incinerar la muestra como “resto biológico”, y a la otra, que sí había sido exhumada, se le recolocó el resto encontrado con su cadáver correspondiente. Con esto se podía dar por resuelto el caso de la bolsa n.º 5, pero… si los pies no eran de esa víctima ¿dónde eataban?, ¿dónde están?
La mezcla de restos en este ataúd viene del comienzo, de las labores de recogida, documentación fotográfica, embolsado y numeración llevadas a cabo en el lugar del accidente por los forenses de Trabzon, y por eso no hay constancia en las tablas elaboradas por el INTCF.
DOS INFORMES, UNO GENÉTICO Y OTRO ANTROPOLÓGICO
Tras los desenterramientos se elaboraron dos informes individuales para cada caso: uno con el análisis del ADN llevado a cabo por el INTCF y otro antropológico en el que se detallaba el estado del cadáver y lo encontrado en cada féretro (por ejemplo, en un féretro se encontró un documento escrito en cirílico, ¿ucraniano?) .

CADA RESTO EN SU BOLSA
Las muestras y los restos menores independizados de un cuerpo principal se introducen siempre en bolsas individuales, de menor tamaño que las bolsas mortuorias para cadáveres completos, pero con las mismas características en cuanto a impermeabilidad, estanqueidad, resistencia…
TRES ATAÚDES PROBLEMÁTICOS
Monge en las exhumaciones se encontró como mínimo con tres féretros problemáticos, los que contenían las bolsas 5, 43, y 75. De la bolsa 5 ya he hablado, pero es que al desenterrar las bolsas 43 y 75 se debió encontrar en cada uno de los féretros que las contenían con una segunda bolsa que llevaba el anejo indicado en las tablas del INTCF: el A8 en el féretro de la 43 y el A2 en el de la 75.

En las tablas con los resultados de ADN remitidas por Antonio Alonso a Defensa no se establece la identidad de los anexos introducidos en las bolsas españolas y no se entiende por qué, ya que su identidad le venía dada con los perfiles de las 85 muestras remitidas por el Instituto Forense de Estambul.
Tampoco Monge hace mención a los informes de ADN y antropológico del contenido de las bolsas que tuvieron que aparecer al desenterrar los féretros 43 y 75. ¿Por qué?, ¿informó de esto a la juez?
¿DEFENSA?, ¿LA JUEZ?, ¿EL BIÓLOGO?, ¿EL FORENSE?
La juez Teresa Palacios ordenó las exhumaciones basándose en la documentación que había salido de Defensa, donde se habían recibido los dos tipos de tablas del INTCF, tablas con los cotejos de ADN y tablas de reasignación de cuerpos.
Si de Defensa le llegó a la juez Palacios toda la documentación, o sea, las tablas con resultados de ADN y las tablas de reasignación de cadáveres, la juez sería la responsable de ocultar la existencia de restos añadidos a las bolsas después de la firma de las actas de entrega en Trabzon.
Si Defensa sólo pasó las tablas de reasignación de cadáveres, donde no hay constancia de la presencia de los restos añadidos a las bolsas, sería Defensa la responsable de esa ocultación y de que no se hiciera una devolución de todos los restos a sus familiares.
El biólogo Antonio Alonso fue el primero que tuvo conocimiento de la identidad de los seis restos anejos repartidos por los forenses turcos entre las bolsas de las víctimas del accidente, pero no la hizo constar en las tablas que le pasó a Defensa. Hablando claro, desde el primer momento Alonso conoció si los anexos A2 y A8, entre los cuerpos exhumados, y los anexos A5, A7, A3 y A4, entre los cadáveres no exhumados y dados como “bien identificados”, se correspondían con tal o cual víctima y si era española o ucraniana.
Alonso y Defensa pudieron no comunicárselo por escrito, ya conocemos la diferencia entre notificación oral y escrita, a la juez Palacios, vale, pero Monge, el forense, al desenterrar los féretros 43 y 75, y encontrarse con sendas bolsas añadidas estaba obligado a remitir una muestra de su contenido al INTCF y después hacer los correspondientes informes genético y antropológico. ¿Quién decidió no exhumar los anexos? , y sí se exhumaron ¿se mandaron analizar?
En cualquiera de los casos, ya fuera con responsabilidad de Defensa, de la juez Palacios, si Monge no le advirtió a la juez de la presencia de anejos en los cadáveres exhumados, si Alonso calló la identidad de los restos, o si fue un pacto de silencio entre dos o más, o entre toda la cuadrilla…, el resultado fue:

¿SE PUEDE LIAR MÁS?
Andando por Instagram me encontré, o mejor, me llegaron, varias imágenes de Jorge Peña Martín, director del documental, próximo a salir, Yak-42: cajones cerrados.

Entre las fotografías, la más curiosa y desasosegante, es la que muestra una caja de archivo en cuyo lomo se lee:
Reunión Zapatero
Denuncia Fiscal General
Acta repatriación
ADN
Espero impaciente que en su documental Jorge Peña nos aclare lo de “Reunión Zapatero” y lo de “Denuncia Fiscal General”, porque me tiene intrigado. Baste recordar que el Fiscal General era Cándido Conde Pumpido, el ministro de Defensa José Bono y el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Izda. Otegi cuando le detenían: “¿y esto lo sabe Pumpido?” Dcha. Don Cándido con José Bono, al que libró de una molesta investigación de su abultado e inexplicado patrimonio con el argumento, hoy reverdecido, de ser una denuncia basada en “recortes de periódico”.

Izda. Cándido Conde Pumpido padre, no confundir con CCP junior, junto al creador de aquella “Alianza de las civilizaciones” que asombró al mundo. Dcha. Marlaska, Bono y Conde Pumpido, un trío.



Cándido Conde Pumpido es el regente de la deconstrucción del Estado Español, llevándonos a la edad media de la mano del pPSOE y del fantasma del conde don Julián.
Nada de lo que sucede malo en España es ajeno a este tipejo:
Sobre todo las casualidades de tener la Sala 5 del Tribunal Supremo con una de sus esposas como magistrada, la amante de Garzón como Fiscal y al General Juliani como magistrado.
¡Coño! Eso es una casualidad.
Mucha casualidad ¿ no?
Ea
Es preocupante la falta de transparencia en la exhumación de los cuerpos. Monge y Alonso no mencionan los informes de ADN, lo que genera dudas. La ausencia de detalles sobre los féretros 43 y 75 es sospechosa. ¿Por qué no se proporcionó más información al respecto? ¿Qué ocultan realmente?