EL ADLI TIP KURUMU

Entremos en la página del Instituto Forense de Estambul (Adli Tip Kurumu) https://www.atk.gov.tr/basin-bultenleri1.html y tecleemos la pestaña: İSPANYOL ASKERLERİNİN DVI DAVASI SONUÇLANDI. Aquí, el Instituto justifica su labor pericial en relación con el accidente del Yak-42 en Trabzon, y al final muestra nueve enlaces con fechas 24, 25, 26, 27, 31 de marzo, y 1, 13, 14, 15, 16 de abril. Las fechas se corresponden con sesiones del juicio contra los tres médicos militares y clikeando en los enlaces observamos que esconden simples recortes de periódicos españoles que hacían referencia al juicio en la Audiencia Nacional.

ARTÍCULOS DE PRENSA

Se podría pensar que los forenses turcos habían recibido desde España resúmenes de prensa referidos al juicio por el caso Yakovlev (artículos, columnas de opinión, portadas) porque querían hacer un seguimiento del caso en el que ellos habían intervenido; nada que objetar.

Los revisamos; son recortes de distintos diarios y deducimos que se enviaron desde algún organismo oficial en España, ya que llevan información sobre la difusión, la tirada y el número aproximado de lectores de cada uno de esos periódicos (es el n.º que acompaña a las siglas OJD y EGM).

Con esos datos, y analizando el sesgo y la importancia dada a las noticias en cada uno de esos periódicos, los turcos se podían hacer una idea del grado de penetración del tema en la sociedad española. Se podía deducir lo interesada y lo «puesta»que estaba la población española en ese asunto. Repito, nada que objetar.

LOS FORENSES TURCOS INFORMADOS

Así, los forenses estaban al día de la evolución del juicio en España, estaban asesorados, o por lo menos advertidos, desde nuestro país; tenían información puntual y detallada de lo que se cocía aquí, de todo lo publicado.

Esa información, casi con toda seguridad se acompañó de otros documentos; como mínimo su traducción al turco, y lo lógico es que se hubiera enviado desde alguna legación de Turquía en España, posiblemente desde su Embajada en Madrid. ¿De dónde si no?

Un día me fijé en uno de esos recortes y vi un encabezamiento imposible, que me descolocó. Pinche usted el enlace del 15 de abril (nisan), o directamente en https://www.atk.gov.tr/nisan15.pdf y accederá a los recortes de prensa entre los que se encuentra un artículo con el encabezamiento del fax.

Es un recorte de El correo de Andalucía. ¿Que no lo ve usted bien?, pues nada, lo ampliamos y remarcamos:

NO SE LO MANDABAN LOS TURCOS

No les venía de su embajada en Madrid, les llegaba de la nuestra en Ankara. La vía fue la siguiente: Defensa repartía diariamente los resúmenes de prensa a los agregados militares para que estuvieran informados, al día, y a nuestro hombre en Turquía no se le ocurrió nada mejor que enviar la información que le llegaba sobre el juicio, al Instituto Forense en Estambul.

EN VEZ DE RECOGER INFORMACIÓN, PASARLA

El agregado militar en una Misión Diplomática, si bien depende orgánicamente de la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL), con quien verdaderamente mantiene relaciones de coordinación y de información es con el JEMAD y los Jefes de los Estados Mayores de los tres Ejércitos.

Es, por lo tanto, al JEMAD al que proporcionan la información sobre sus actividades y al que prestan apoyo en las iniciativas y actividades de Defensa en el país receptor; o sea, el agregado capta aquella información del país en el que está destinado que sea de interés para España y se la transmite al JEMAD, y por otro lado cumple en aquel país las órdenes que le llegan de Madrid.

El JEMAD en aquella época, José Julio Rodríguez Jiménez, pudo haber solicitado de su agregado en Turquía información, por ejemplo, sobre la insurgencia kurda, o sobre el macrojuicio contra la supuesta red ERGENEKON con el que Erdogán purgó y doblegó a su ejército, a la propia justicia y a la oposición kemalista; pero no, lo que hizo fue permitir al agregado que se le pasara información al Instituto Forense turco sobre el juicio contra nuestros médicos.

Tiene cojones, teníamos a tres militares españoles en el banquillo y estábamos sirviendo a los intereses del gobierno turco. Nuestros médicos militares no estaban afiliados a sindicatos profesionales; el colegio de médicos no salió en su apoyo; la abogacía del Estado tampoco; los servicios jurídicos de Defensa no les defendieron en ningún momento, al contrario, les tendieron la trampa; los medios de comunicación les trituraron socialmente. Estaban abandonados por todos, y en eso va Defensa y les manda información, y probablemente asesoramiento, a los forenses turcos. Para vomitar.

Es imposible, imposible, que el agregado militar actuara por su cuenta, y es imposible que el JEMAD no estuviera enterado.

¿INFLUYERON ESOS DESPACHOS EN EL DESARROLLO DEL JUICIO?

Los faxes implicaban algo más que el envío de unos artículos de prensa ya que ésos se los podían haber remitido desde su embajada en España, sin más. Con el asesoramiento español los forenses turcos aprendieron quiénes y qué debían testificar para inculpar a los médicos procesados, así de grueso.

DE LOS 71 TESTIGOS SÓLO 20

En la primera sesión del juicio, día 24 de marzo, el tribunal únicamente admitió la comparecencia de 20 de los 71 testigos solicitados por las acusaciones, ya que «el resto de las declaraciones no tienen relación directa con el objeto del juicio», o “se basan en información obtenida al margen del proceso».

DE LOS NUEVE TURCOS, SÓLO TRES

Se había solicitado la comparecencia en el juicio de los nueve turcos indicados abajo, a ninguno de los cuales, aunque parezca increíble, se le había tomado declaración a lo largo de la prolongadísima instrucción llevada a cabo por el juez Grande Marlaska (nuestro actual ministro del Interior), pero el tribunal sólo admitió la de los forenses de Trabzon y la de Fatima Mukkades, jefa del departamento de biología del Instituto de Estambul, que dirigió los cotejos de ADN. Los tres testigos fueron citados para el día 30 de marzo.

¿Quiénes eran los funcionarios turcos excluidos?, a saber, los cuatro peritos forenses desplazados desde Estambul al lugar del accidente, el fiscal turco, Burhan Cobanoglü, que podría contar entre otras cosas «cómo, cuándo y por qué les entregó los cadáveres identificados y no identificados a los generales Beltrán y Navarro», y el director del Instituto Forense de Estambul, Keramettin Kurt.

Y llegó el día 30 en el que debían declarar los tres testigos convocados, pero no se presentaron. La embajada de Turquía en Madrid informó a la Audiencia Nacional de que no se disponía de los medios técnicos para una testificación por videoconferencia, pero «invitaba al tribunal a que se desplazara a Turquía para tomar allí los testimonios”, a lo que el tribunal contestó que «no se podía aceptar esa oferta ya que no estaba contemplado en nuestro ordenamiento jurídico».

QUE VUELVAN EL DÍA QUINCE

Ante la incomparecencia el juez Bermúdez volvió a convocar a los mismos testigos el día 15 de abril para que éstos, o bien, se personaran en Madrid, en la Audiencia Nacional, o bien, se desplazaran a la legación de España en Ankara o Estambul, para desde allí testificar por videoconferencia.

Al acercarse el 15 de abril, en concreto el domingo anterior, día 12, los forenses de Estambul (a excepción del odontólogo que ya no trabajaba en el centro) concedieron una entrevista al suplemento Crónica de El Mundo, en la que la bióloga, Fatima Mukkades, ya anunciaba que tampoco acudiría esta vez a la cita del 15, y los forenses Bülent Sam y Ömer Müslümanoglu aseguraban que el general Navarro durante su estancia en Trabzon «iba borracho», precisando que se había bebido una botella grande de vodka (primera mención a ello en los seis años transcurridos desde el accidente). ¿De quién fue la iniciativa y quién medió en aquella entrevista?

BAILE DE TESTIGOS

En la sesión del 15 de abril, última de las sesiones reflejadas en los recortes de periódico enviados al ATK, se produce un baile de testigos que deja claro que había detrás un asesoramiento y una planificación que llevaba el respaldo del gobierno turco, ¿y del español?

Ese día 15, vía fax, la embajada de Turquía comunicaba la imposibilidad legal para que los testigos convocados pudieran declarar por videoconferencia desde las oficinas comerciales de nuestra embajada en Turquía.

De manera insólita, ese mismo día dos de los forenses de Estambul, Bülent Sam y Ömer Müslümanoglu, se ofrecieron como testigos, se autoconvocaron, para «ejercer su derecho a la defensa y desmontar las acusaciones que sobre ellos habían realizado los acusados». La pareja, fue acogida con aplausos por los presentes en la Sala.

COMO EN UNA PELÍCULA AMERICANA

Todo era como en una película americana, con el testigo sorpresa que aparece para darle la vuelta al caso. Aquello se presentó así y coló ante la opinión pública, pero en realidad se trataba de un acto chulesco hacia la justicia española por parte del gobierno turco que sonrojaría y rebelaría a cualquier juez medianamente independiente.

El gobierno de Turquía impedía la declaración de unos testigos e imponía la de otros en un juicio que por la vía penal se desarrollaba en España. El juez Bermúdez cedió; cambió de opinión a última hora admitiendo a los dos forenses como testigos con el argumento de que <<se pueden proponer nuevas y sorpresivas pruebas>>. Se les había reprobado en dos ocasiones y ahora se les aceptaba como<<testigos estrella>>, ¿por qué?, ¿qué había cambiado?

Respecto a los no presentados no se hizo nada; habían incurrido en un delito de denegación de auxilio a la Justicia y desobediencia grave a la autoridad, pero como <<la autoridad no se sentía desobedecida>>, no se hizo nada.

¿LOS MENOS CONFLICTIVOS?

La selección por parte del tribunal de aquellos tres funcionarios turcos como testigos se había hecho en la idea de que sus declaraciones iban a ser las menos conflictivas, ya que los forenses de Trabzon sólo participaron en la recogida y embolsado de cadáveres en el monte Pilav, teniendo un papel muy secundario o nulo respecto a los forenses de Estambul en las tareas de identificación, y la bióloga ni siquiera se desplazó a Trabzon, sólo dirigió los cotejos de ADN un año después del accidente.

Sin embargo, las declaraciones más suculentas, las que más podrían haber contribuido a desentrañar la verdad y a despejar dudas y sospechas, habrían sido precisamente las de los tres testigos no presentados, especialmente la de la genetista Fatima Mukkades.

EL SILENCIO DE FATIMA

¿Por qué ese emperramiento en que no testificara la bióloga?; aparentemente al menos, a ella ni le iba ni le venía la consecuencia de su propio testimonio, ella no había estado en Trabzon, sólo había estudiado la concordancia de los perfiles genéticos de familiares de las víctimas con el de las muestras conservadas en el Instituto y, además, los cotejos habían sido corroborados por el INTCF de Madrid. Ella no podía saber si los resultados de sus estudios desvelaban, o no, errores en la identificación de las víctimas del accidente, excepción hecha de errores en la nacionalidad de las víctimas.

Se le encomendó una labor y la cumplió, nada más. Su testificación sería mero trámite, sería una testigo de relleno y poco se podría sonsacar de su declaración. ¿Sobre qué se le podría preguntar a esta mujer en el juicio?; había poco por sondear, se le podría preguntar por la familia, por sus aficiones, si era más de playa o de montaña, si los cotejos llevados a cabo en su departamento correspondieron a 56 o 57 grupos de familiares, si entre los 9 restos de la bolsa nº 76 apareció un perfil genético nuevo, si era más de madrugar o de trasnochar, si en Estambul el total de perfiles encontrados fue de 74 o 75, de dónde procedía la muestra n.º 85

La excusa para no testificar no pudo ser más burda, pero llegó con el amparo del gobierno turco.

OTRA VEZ UN AGREGADO MILITAR

No fue la última vez en que se echó mano del agregado militar en Turquía por el caso Yakovlev. La solicitud de repatriación de unos restos óseos hecha hace un año por la juez de la Audiencia Nacional, María Tardón, fue respondida inmiscuyendo de nuevo a nuestro agregado militar en Ankara.

El agregado, un coronel, recibió del Instituto de Estambul unos restos que se introdujeron en una valija diplomática que transportó él personalmente a Madrid. Fue recibido por la ministra de Defensa Margarita Robles y por el embajador turco en Barajas, y desde allí se desplazó al INTCF donde descubrieron que la pierna reclamada por la juez <<eran tres huesos de origen indudablemente animal>>.

Días después del accidente aéreo, en un último rastreo de la zona se descubrieron unos restos que se interpretaron como la pierna de una de las víctimas y se enterraron, al parecer, sin analizarlos. Vale, pero si no se analizaron…, ¿a quién correspondía la muestra n.º 85, si en las actas al repatriar las víctimas españolas sólo había 84?

Al reclamar los restos la Audiencia Nacional, se desenterraron y, sin saber si correspondían a una víctima española o ucraniana o al inspector bielorruso, y sin analizarlos, se le dieron a nuestro agregado militar para que se los trajera a España.

LAS ORDENES, MEJOR POR ESCRITO

Nada de lo anterior es creíble: o estaban analizados antes de enterrarlos (se tardó un mes en enterrarlos desde que se encontraron), o se analizaron al desenterrarlos, ya sea por primera vez o para confirmar que eran los mismos, es decir, los turcos sabían lo que mandaban, porque si no lo sabían allí…, hemos de entender que “se supo” aquí, que “se enteró” Antonio Alonso, el director del INTCF.

Los familiares de las víctimas y la propia juez han solicitado explicaciones por esa coladura de la justicia turca… ¿o no lo han hecho? Ay Dios mio,… a ver si no lo han hecho.

En cualquier caso yo le recordaría al agregado militar una máxima en el Ejército: “las órdenes, mejor por escrito”, porque muchas veces “donde dije digo, digo Diego”, y si no que se lo pregunte a alguno de los médicos condenados.

EL COLMILLO DEL NEANDERTAL

1 comentario en “9ª YAK-42: EL JUICIO Y EL EJÉRCITO”

  1. Los mismos financiamientos en España se han convertido en una solución primordial
    para diversas familias y negocios que necesitan apoyar económicamente sus iniciativas o
    afrontar requerimientos de recursos. Conforme a los actuales datos del organismo financiero nacional,
    el disponibilidad al crédito ha atravesado variaciones en los tiempos pasados,
    influenciado por las medidas monetarias del BCE y las situaciones
    financieras. Las financiaciones hipotecarios se mantienen como una
    de las modalidades más usuales de capital, en especial en un ámbito vivienda que, aunque controlado, sigue siendo interesante en igual medida para nativos como para extranjeros.

    A pesar de ello, el acceso al crédito no en cada caso es sencillo.

    Las organizaciones financieras han endurecido sus criterios de permiso, exigiendo avales más
    consistentes y analizando la habilidad de liquidación de
    los usuarios. Esto ha causado un discusión sobre la relevancia de
    ajustar el peligro institucional con la disponibilidad de los ciudadanos al financiamiento.

    Además, con la aumentada virtualización, los financiamientos virtuales están ganando popularidad, ofreciendo
    gestiones más dinámicos, a pesar de que sugieren nuevos
    dilemas en términos de protección y honestidad.

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