Casi un año después del accidente aéreo del Yak-42 se publicó en El País la existencia de las actas firmadas en Turquía. Fue en plena campaña de las elecciones legislativas que ganaron los socialistas, y que trajeron a José Bono como nuevo ministro de Defensa.

Tras el reportaje publicado en El País se iniciaron, primero en el Instituto Forense de

Estambul, y después en el INTCF de Madrid, cotejos del ADN de los familiares con el de las 85* muestras tomadas a las víctimas, conservadas en el instituto turco.

* 85 muestras correspondientes a los 75 cuerpos embolsados, más nueve de los restos de la bolsa 76, más una de un resto encontrado en un rastreo posterior a la repatriación de las víctimas.

No se hicieron públicos los perfiles genéticos de las muestras reflejadas en las actas, pero por las tablas de reasignación se puede conocer algo inquietante: los forenses turcos después de la firma de las actas en Trabzon, ya fuera de manera aleatoria o proporcional, habían repartido los nueve restos de la bolsa nº 76 por el resto de las bolsas, correspondiéndole a España seis, que metieron en las bolsas 23, 39, 43, 72 y 75.

Vamos a ver, si el escrito del INTCF tiene fecha del último día de agosto y las exhumaciones se harían en noviembre, ¿cómo podían saber los turcos que esos anejos se encontraban en esas bolsas si no había constancia de ello, ni en las actas, ni en los informes de necropsia de los patólogos?, ¿eh?, ¿cómo lo sabían?; muy sencillo, pues porque los habían metido ellos.

Tras la primera tanda de cotejos los turcos habían remitido con los resultados el listado de los perfiles genéticos de las 85 muestras almacenadas en Estambul de manera que se podía saber a quién pertenecía cada uno de esos anejos añadidos.

Supieron que se habían introducido aquellos anejos, conociendo la identidad de los mismos, después de los cotejos de ADN, como mínimo:

  • En el INTCF
  • El ministro José Bono y su director de Gabinete, Roberto López.
  • Los abogados de los familiares
  • Los dirigentes de la asociación de familiares AFATY
  • El forense de la Audiencia Nacional, Juan Luis Monge

Todos ellos callaron como momias y no se lo comunicaron ni a los abogados de los médicos militares investigados para que pudieran armar su defensa, ni a los familiares de las víctimas cuya identidad había sido trastocada, ¿o a estos últimos sí?

Según se publicó por diversos medios, en la primera tanda de cotejos se analizó a familiares de 39 víctimas y en el INTCF a familiares de otras 18. Total 57 víctimas cotejadas.

Pero Antonio Alonso, jefe del servicio de biología del INTCF, cuenta algo que a mí me descuadra; cuenta que: «en el caso del Yakolev-42, en el que se realizaron 8.000 comparaciones entre 85 muestras post mórtem (pertenecientes a 74 cadáveres) y 98 muestras de familiares (pertenecientes a 56 grupos familiares), se realizó un estudio de la incidencia de coincidencias fortuitas al azar con un solo familiar y se observó una incidencia de un 1% (80 compatibilidades fortuitas) si sólo se analizaban 13 marcadores STR, que se redujo a una sola compatibilidad falsa cuando se consideraban 15 marcadores STR”. Tomo nota, 74 cadáveres y 56 familias cotejadas.

Con los resultados de los estudios genéticos la juez Teresa Palacios, de la Audiencia Nacional, ordenó la exhumación de los cadáveres mal identificados que no fueron incinerados y la posterior redistribución de los mismos para devolvérselos a sus verdaderos familiares.

La juez Teresa Palacios ordenó las exhumaciones basándose en la documentación que le pasó Defensa, pero ¿qué documentación le pasó?

Si Defensa le pasó toda la documentación, o sea, las tablas de cotejos ADN y las tablas de reasignación de cadáveres, la juez sería la responsable de la ocultación de los restos añadidos a las bolsas.

Si Defensa sólo le pasó las tablas de reasignación de cadáveres, donde no hay constancia de la presencia de los restos añadidos a las bolsas, sería Defensa la responsable de esa ocultación y de que no se hiciera una devolución completa de los cuerpos a los familiares.

Después de Teresa Palacios se hizo cargo de la instrucción de los sumarios el juez Grande Marlaska, quien se comportó como su predecesora, o sea, evitó la declaración de los responsables y cómplices (Juliani, togado militar 32, juez de Torrejón, Coca, Bretón, cónsul en Estambul…) de la ilegal repatriación y enterramiento de las víctimas.

Marlaska poco antes de las elecciones generales de 2008 cerró los sumarios y lo hizo por la previsible victoria del PP, pero las ganó Zapatero y el juez los reabrió imputando a los tres médicos militares por falsedad en documento oficial y acordando poco después la apertura de juicio oral contra ellos.

En la reapertura de los sumarios también imputó a los JEMAD, JEMACON y otros altos mandos militares de la época de Trillo por imprudencia grave en la contratación del avión con resultado de 62 muertes, les mantuvo imputados durante cuatro años y archivó el sumario cuando llegó el PP al gobierno. Para mí que lo hizo porque se presentaba a vocal del CGPJ y necesitaba el apoyo de los populares.

EL COLMILLO DEL NEANDERTAL

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