¿MARIELA RUBIO?
Al ampliar la foto promocional del documental de WOMACK me parece distinguir a Mariela Rubio, periodista de la SER, al menos antes, y autora del libro “Yak-42. A sus órdenes, ministro”, y por su expresión ante las cámaras no parece estar sometida a una entrevista embarazosa, ni sentirse incómoda ante las preguntas de un director que lleva investigando el caso “diez años”, al contrario, se la ve gozosa y explicativa.

PERLAS DE MARIELA
Esto escribí hace ya mucho tiempo de esta señora:
Perlas de Mariela a las que se puede acceder en la fonoteca de la SER.
Autora de un libro que quería que fuese “de los militares y para los militares”, fue entrevistada por la periodista Gemma Nierga en el programa “La ventana” con motivo de la presentación de su libro “YAK-42. A sus órdenes ministro” el 25 de mayo de 2.006.
En referencia a las identificaciones, Mariela suelta por su boca: “…cuando llega la delegación española a Turquía se encuentra con que los turcos pudieron empezar antes que ellos las labores de identificación. La delegación española obtiene 32 cuerpos sin identificar, es decir, llegan y, por así decirlo, heredan el trabajo de los turcos. En ese momento los turcos dicen: Bueno, este es vuestro trabajo, ahora os toca a vosotros. El resultado final, que hoy desgraciadamente conocemos es que los turcos identificaron perfectamente bien a todos los cuerpos y la delegación española falló absolutamente todos, lo cual estadísticamente incluso es casi perverso ¿no?… “.
No, doña Mariela, lo perverso es la exposición maquinada que Ud. realizó: no hubo una competición para ver quien identificaba más cadáveres, ni la delegación española heredó nunca un trabajo que en Turquía siempre correspondió de forma exclusiva a los forenses turcos.
Los forenses turcos eran los que debían, y así lo hicieron, dar cuenta a su fiscal de la identificación de todos y cada uno de los 62 cadáveres, porque la identificación va asociada siempre a la autopsia judicial, que en Turquía corresponde a las autoridades turcas y a nadie más, de manera que la identificación del primero al último de esos cadáveres, lo mismo que si se metieron tres pies en una bolsa, o no se investigaron las leyendas en las alianzas, o lo que fuere que pudiera pasar, fue obra de los forenses turcos, quedando sus actividades, al final, reflejadas en el Acta que firmaron con los generales Navarro y Beltrán, ¡y con la fiscalía turca!.
Usted, Doña Mariela, debiera saberlo, y lo retorcido del asunto es que es imposible que no lo supiera, pero la idea que extendió junto a sus compañeros del Grupo PRISA contribuyó al larguísimo, más de seis años, linchamiento mediático y consecuentemente social de esos médicos, de todos los médicos, de los que se sentaron físicamente en el banquillo y de todos los demás, médicos militares y civiles, que también nos sentíamos allí, en ese banquillo.

Ahí está Mariela, reportera de guerra, con su casco, su chaleco y su micrófono. Al lado su libro, “un libro de militares para militares”



Gracias Enrique