CORREO DE MARÍA
19 DE OCTUBRE DE 2022 A LAS 19:01
Rosario, ni te molestes en responder a gentes cuadriculadas…Todo el resto de personas que aún saben pensar por sí mismas, conocen que este es el caso más grave de corrupción en España, con resultado muerte de 62 héroes. Algún día se sabrá donde fue a parar todo el dinero destinado a su seguridad. Y a la gente sin sentimientos de responder así a quien vivió semejante tragedia, lo mejor es ignorarlos para siempre, son simplemente despreciables.
EL CASO MÁS GRAVE DE CORRUPCIÓN EN ESPAÑA
María cuando habla de “el caso más grave de corrupción en España” imagino que se refiere a la contratación del vuelo y a la del seguro de viajeros.
Como en varias entradas ya hice referencia al primer tema, la contratación del vuelo, pasaré a contestarle con algunos corta y pega de esas entradas.
EL AVIÓN SEGÚN LA COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN TÉCNICA
Se identificó al Yak-42 con un avión tartana contratado a una aerolínea pirata por un precio desorbitado, de manera que el grueso de lo abonado se quedó en las empresas intermediarias. Pero no es ese el parecer que sobre el avión y el vuelo se desprende del informe final de la Comisión de Investigación Técnica:
• El avión disponía de dos tripulaciones al completo para asegurar el descanso en una ruta tan prolongada.
• La tripulación en activo disponía de una dilatada experiencia, y estaba capacitada de acuerdo con los criterios de la OACI y la Dirección de Aviación Civil de Ucrania, y acreditada por esta última.
• El avión cumplía con lo reglamentado internacionalmente.
• No hubo fallo en su estructura; no hubo fallo en los motores.
• No hubo ningún fallo técnico; se estaba al día en las inspecciones y operaciones de mantenimiento.
• Sobraba combustible en sus depósitos para llegar al aeropuerto alternativo (Esenboga)
• La meteorología era favorable.
• Los controles en tierra tuvieron una actuación correcta.
• La salud de los tripulantes no influyó.
Para la Comisión se trató de un «vuelo controlado contra el terreno» (CFIT), es decir, la tripulación llevó el avión contra las montañas en una inexplicable y desastrosa maniobra de aproximación, debido a una desorientación espacial por fatiga de la tripulación. En otras palabras, un CFIT es ese cajón de sastre al que se recurre “cuando no se encuentra” o “no se quiere encontrar” una causa clara del accidente; en este caso el estado de ebriedad del piloto.
NAMSA, AGENCIA LOGÍSTICA DE LA OTAN
El Ministerio de Defensa español contrataba el transporte de tropas y material fuera del territorio nacional a través de NAMSA, agencia dependiente de la OTAN.
NAMSA, para los ejércitos miembros de la organización, actuaba de intermediaria y facilitadora de los contratos. Si las aerolíneas nacionales eran reacias a volar a países en conflicto, como Afganistán, se encargaba a NAMSA que lo negociara con una compañía aérea dispuesta a hacerlo.

El encargo hecho a la agencia NAMSA para el traslado de los militares no debiera tener nada de sospechoso, ya que con la agencia de la OTAN se evitaba la salida de militares españoles al «mercado negro» en busca de una compañía transportadora.
NAMSA, como agencia contratante era la responsable de controlar el cumplimiento de lo acordado con Defensa y de trasmitir las quejas a las empresas proveedoras pues para eso cobraba de su cliente. Defensa le dijo a NAMSA lo que quería y NAMSA, después de un procedimiento administrativo con oferta pública, se lo encargó a Chapman Freeborn que actuó como broker o intermediario, contratando finalmente con la aerolínea ucraniana UM Airlines. Que Chapman subcontratase con cuantas empresas proveedoras tuviera a bien era un asunto procedimental que nada tenía que ver con Defensa.
En esquema, la cadena de contratación, fue la siguiente: Defensa encargó el vuelo a NAMSA, agencia logística de la OTAN, y ésta contrató con el broker Chapman Freeborn que finalmente asignó el vuelo a UMAirlines.

EL COSTE DEL VUELO
José Bono sigue, entrevista tras entrevista, año tras año, erre que erre, repitiendo la misma cantinela: “Defensa abonó 149.000 euros, de los que la compañía ucraniana UMAir sólo recibió 38.500; ¿dónde acabó el resto?”
Pero el retorcido político calla que el viaje no se limitaba a traer a un grupo de militares desde Afganistan, si no que era un viaje largo y complejo con múltiples escalas; se trataba de un cambio de contingente, de una “rotación”: se recogía al nuevo grupo en España para trasladarles a Bishkek y Kabul, y de allí volverían los militares que habían cumplido misión. El trayecto previsto era: Kharkiv – Torrejón – Zaragoza – Estambul (cambio de tripulación, por otra duplicada) – Ashgabat – Kabul – Bishkek – Trabzon – Estambul – Torrejón – Zaragoza – Kharkiv.
Tan largo viaje suponía un gran consumo de combustible y tanta escala el pago de numerosas tasas en los aeropuertos, y era en eso donde se iría el grueso de lo abonado. Lo cobrado por la aerolínea ucraniana serviría básicamente para el alquiler del avión y el pago a la tripulación.
LAS CUENTAS EN EL PAÍS
Miguel González en El País, basándose en la documentación que le había filtrado el propio Bono, expuso en mayo de 2.005 las cuentas: Defensa abonó a NAMSA, agencia logística de la OTAN, los 149.000 euros; NAMSA, mediando oferta pública, subcontrató con el broker Chapman Freeborn que, a su vez, concertó con otras empresas para que se hicieran cargo entre otros del pago de combustible (más de 53.000 euros!), el handling, tasas de aeropuertos…, para finalmente asignar el vuelo a UMAir.

Ese era el contenido de la información, y éste el titular de la noticia:

¿Se parecen en algo, María?, ¿a que no? Los que estamos acostumbrados a leer sólo los titulares, la “letra gorda”, sacaríamos la impresión de que la cifra resultante de restar al total de lo abonado lo cobrado por la aerolínea, es lo que se llevaron crudo los comisionistas, un pastón. Miguel González, no es la primera, ni la única, vez que le da un sesgo acusador al titular de su noticia, que dentro tiene un contenido diferente y hasta opuesto.
LAS CUENTAS DE LA MINISTRA COSPEDAL
Años después la ministra Cospedal reveló las cuentas del vuelo y eran clavadas a las desveladas por M. González, lo que es lógico ya que tenían la misma procedencia, la documentación que guardaba Defensa.
No se quedó callado el exministro Bono, reventó: “¡alguien se metió 111.000 euros en el bolsillo!”. El presidente de la Asociación de familiares de Víctimas del Yak-42, Miguel Angel Sencianes, amplió la acusación: “multiplicar 43 vuelos por 111.000 euros no justificados arroja una indecente cantidad de dinero robado a la seguridad de los soldados españoles, con el resultado conocido”.

Bono quiso rematar la acusación y lanzó entonces la especie de que “poseía documentos” relativos al beneficio que “alguien” obtenía con los vuelos militares. Cospedal, burofax mediante, conminó a José Bono a que hiciera públicos esos documentos y los entregara a la justicia. Bono se había metido en un jardín, y reculó, y divagó: que si no se trataba de un documento concreto sobre el contrato del avión, que se trataba de una carta en la que se aconsejaba de manera genérica recortar en gastos por la guerra de Irak… Maestro en retorcer de la verdad, el turbio político quiso quedar de patas y culminó diciendo que haría pública la carta en el caso de que alguien negara su existencia, pero “como nadie la niega no quiero poner la publicidad sobre un almirante que ya no está en ejercicio” . Se refería a Moreno Barberá, JEMAD con Trillo; ¿se puede ser más ruin?
EL CONTRATO DEL SEGURO DE VIAJEROS
Segundo tema, el seguro de viajeros. La idea que se difundió entre la gente fue que las víctimas iban sin seguro y que el gobierno de Aznar se lo pagó a los familiares con fondos públicos para acallar críticas. Nada más falso.
En el acuerdo de Defensa con NAMSA, la agencia logística de la OTAN, figuraba que se suscribiría un seguro por viajero de 75.000 dólares. NAMSA, como le he dicho antes, sometió a concurso público el contrato del vuelo, saliendo como adjudicataria Chapman Freeborn empresa especializada en gestionar vuelos de transporte de pasajeros y mercancías en todos sus aspectos, haciendo de intermediario entre las partes.
NAMSA y Chapman, la contratista, tenían a su vez acordado que todos los pasajeros, en los vuelos en los que Chapman fuera adjudicataria, estarían asegurados por un mínimo de 75.000 dólares y que una subcontratación de servicios no la eximiría de esa responsabilidad. A pesar de ello, Chapman delegó esta obligación en la aerolínea ucraniana UM Air.
Después del accidente, mientras Chapman y la aseguradora de U M Airlines acabaran de dar cuenta a la justicia sobre cual de ellas se iba a hacer cargo de la factura, lo que llevaría un tiempo, el Gobierno de Aznar aprobó el anticipo de indemnizaciones a las familias de las víctimas del Yak-42, con cargo al seguro de 75.000 dólares comprometido para cada pasajero por la agencia NAMSA de la OTAN.
NAMSA RESPONSABLE
El director general de NAMSA, Karl Heinz Münzer, en carta remitida a nuestro JEMAD, general Sanz Roldán, reconoció su responsabilidad en la contratación del vuelo y se comprometió, por un lado, a incrementar la supervisión de los métodos de contratación, dando más transparencia a las subcontrataciones, y por otro, a garantizar el mantenimiento de los seguros.
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Curioso lo de NAMSA, se había reconocido responsable pero nadie se atrevió a pedirle explicaciones; se la esquivó en todos los procedimientos judiciales: por lo penal en la A.N. y por lo civil en los juzgados de Zaragoza. Ni populares, ni socialistas, ni siquiera los familiares involucrarían a la OTAN en el asunto.

El gobierno español adelantó a los familiares 4.650.000 dólares que no le han sido devueltos y según la ministra Cospedal, la asesoría jurídica de Defensa planteó tres posiblilidades:
1. Que Defensa se personara en el procedimiento civil en Zaragoza, posibilidad que no se consideró operativa.
2. Que NAMSA hubiera recurrido ante los tribunales por el incumplimiento de contrato de Chapman, pero en ese caso no podía repercutir el dinero adelantado por el Estado.
3. Reclamar a nivel político ante la OTAN, para que resarciera a España.
Continuó la ministra: “No hay constancia en el Ministerio de que se haya hecho nada. Así de claro. No se ha iniciado, ni se inició ninguna actuación para reclamar el dinero que había pagado el Estado español”; “la posibilidad de reclamar lo que pagó en su día el Estado español parece muy remota”
Nada que recriminar al gobierno de Aznar que se limitó a adelantar el pago del seguro que Defensa había contratado con NAMSA. Después, ninguno de los gobiernos socialistas, después del PP y después otra vez de los socialistas, han hecho nada para recuperar el dinero de NAMSA y como recordó la ministra, “la prescripción opera”.

Habría una cuarta posibilidad no mencionada por la ministra: una reclamación civil específica por los seguros de viajeros de los familiares contra NAMSA y Chapman, al ser los familiares los perjudicados. Pero como ya se había recibido el adelanto por el Gobierno los familiares no movieron un dedo.
CONCLUSIONES
Los familiares y muchos medios de comunicación acusaron, y acusan, a Defensa de no haber contratado seguro de viajeros a sabiendas de la falsedad de su acusación, y tampoco hicieron la reclamación civil a Chapman con la finalidad de mantener sobre Trillo el sambenito de ministro complaciente con una administración corrupta, despreocupada de sus militares.
Lo cierto es que Defensa sí contrató el seguro de viajeros, que el Gobierno adelantó el importe a los familiares y que éstos no se han movido para reclamar a Chapman los 4,5 millones de euros que nos deberían haber devuelto a los contribuyentes.
Sin otro particular, esta persona cuadriculada, incapaz de pensar por sí misma y sin sentimientos, le saluda atentamente.


