MENSAJE DE CHARO:
16 de octubre de 2022
Como médico, ¿ por qué no denunciaste en el funeral de Torrejón o posteriormente que era imposible haber realizado la identificación de las víctimas de un accidente aéreo en 48 horas ? ¿ Sin pruebas de ADN? ¿ Sin recoger muestras de los familiares? Se alertaron a los familiares y después se desactivó.

No me llames mentirosa porque yo he dado la cara desde el primer momento por tus compañeros militares fallecidos, las verdaderas víctimas, tú, en cambio, un poco tarde y con una interpretación muy libre de los hechos.

MÁS VÍCTIMAS DEL ACCIDENTE AÉREO

Rosario, como le recordé en otra ocasión hubo más víctimas mortales en el accidente que los 62 militares españoles; se le olvidan los doce tripulantes ucranianos y el inspector de vuelo bielorruso, un total de 75 muertos, pero desgraciadamente las víctimas no se limitaron a los fallecidos; también fueron víctimas los tres médicos militares injustamente condenados, tres compañeros miembros de esa Sanidad Militar a la que también pertenecía su marido, y los seis militares imputados durante cuatro años por 62 muertes imprudentes en una instrucción intencionadamente dilatada, y políticamente sesgada, del juez Grande Marlaska.

¡Tres militares condenados por un delito que no cometieron, y otros seis, acusados durante cuatro años de 62 muertes por un delito que ni siquiera existió! ¿Sabe lo que supuso para esas personas y sus familias?

Rosario, ni yo, ni ningún compañero cuando los funerales, eramos nadie para opinar sobre algo que no era competencia, no ya de la Sanidad Militar, ni siquiera competencia española. En la repatriación de las víctimas, su identificación y la elaboración de los salvoconductos mortuorios eran incumbencia única y exclusiva de los turcos; de los españoles, sólo nuestro cónsul en Estambul tenía como obligación apuntar las muertes en el Registro Civil Consular y advertir de la llegada de los cadáveres a España, cosas que no hizo.

El funeral era un momento para los familiares; ellos eran los que debieron manifestar en ese momento sus preocupaciones y sospechas. Alguna persona parece que solicitó ver el cuerpo de su familiar y se le negó; pero, ¿quién se lo negó?, porque desde el momento en que se hace entrega del cuerpo la responsabilidad sobre él es de la familia, directamente o mediando la empresa funeraria, y si no hay una recomendación u orden judicial en contra, cosa que no había, los familiares pueden abrir el féretro, inspeccionar el cuerpo y hacer las comprobaciones que tengan a bien.

Los familiares tuvieron ocasión de comprobar personalmente que los furgones salieron de la base aérea sin documentación; ¿acaso le solicitaron ustedes al empleado de la funeraria, o él les mostró voluntariamente, la autorización de traslado de la Consejería de Sanidad?, ¿vieron la licencia de enterramiento o el certificado de defunción del Registro Civil?, ¿a que no?

SIN MOTIVOS PARA DESCONFIAR

Nadie, fuera de los allegados a las víctimas, tendríamos razones para desconfiar de nada, ya que el traslado internacional de cadáveres, especialmente entre países que tienen firmado el tratado de Estrasburgo, constituye una cadena de actos administrativos de muchos eslabones, en el país de salida (Turquía) y en el de entrada (España); es como una carrera de relevos en la que cada corredor debe recibir el testigo del anterior antes de salir.

En Turquía: forenses turcos, fiscal turco, registro civil local, autoridad sanitaria turca firmante del salvoconducto mortuorio, cónsul español, Sanidad Exterior turca, manifiesto de carga del avión…

En España, si no hay problemas con la documentación (salvoconductos mortuorios) o con las características del féretro: autorización de entrada por la Sanidad Exterior española, asiento en el Registro Civil del punto de entrada (Torrejón de Ardoz), certificado de defunción y licencia de enterramiento de ese RC , autorización de traslado de la Consejería de Sanidad, apunte en el registro de enterramientos o incineraciones del cementerio…
En caso de una documentación irregular o incompleta, o si el féretro no cumpliera las características exigidas, se daría parte al juez de instrucción del RC para que resolviera la irregularidad o incluso, si el problema estuviera en la identificación de las víctimas, ese juez ordenara el traslado de los cuerpos a una morgue, y a su forense que aclarara la identidad de los cadáveres.

ENTERRADOS SIN PAPELES

Fíjese Rosario, resumiendo, en los trámites de traslado internacional de un cadáver participan el fiscal y los forenses turcos, el médico de la alcaldía que firma el salvoconducto mortuorio, la sanidad exterior turca y la española, el cónsul español, la agencia funeraria, el piloto de la aeronave, el juzgado del Registro Civil de Torrejón, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, el administrador del cementerio. Pues bien, eso multiplicado por 62, el número de víctimas, daría un total de 62 cadenas de once o doce eslabones cada una. ¿Quién falló?, ¿en qué punto se rompió la cadena? Aunque parezca increible fallaron todos, desde el primer eslabón, el fiscal turco; a partir de él nadie cumplió con su cometido, por eso no hubo ningún documento que acompañara a las víctimas, ni salvoconductos mortuorios, ni licencias, ni certificados, nada de nada. Los cadáveres se enterraron, los enterraron ustedes, sin papeles.

LOS JUECES EN LA REPATRIACIÓN

Les entregaron a ustedes los cuerpos mal identificados debido a la dejación de funciones del juez de Torrejón, que era quien debió ordenar el depósito de los cadáveres en la morgue local para su identificación por el forense adscrito a su juzgado. Ese juez no quiso cumplir con su obligación y en su lugar el general auditor Javier Juliani Hernán colocó a un juez militar, el togado n.º 32 de Zaragoza, para que le supliera y firmara las licencias de enterramiento. A los furgones con las víctimas se les dió permiso para salir de la base aérea con un simple listado de los fallecidos en el accidente, y fueron enterrados sin licencias, sin certificados y sin que se hubiera realizado su identificación en Torrejón.

Cuando ustedes consiguieron las actas de entrega de las víctimas firmadas por forenses y fiscales turcos con los dos generales españoles, las dieron a conocer, casual o intencionadamente, en plena campaña electoral e Interpusieron denuncia en la Audiencia Nacional. En esa denuncia se hacía hincapié en la ausencia del juez español para llevar a cabo los trámites de entrada, pero desde entonces, fíjese, nunca más volvieron a tocar ese asunto.

DILIGENCIAS PREVIAS EN EL JUZGADO TOGADO MILITAR CENTRAL N.º 1

Por la intromisión ilegal de la justicia militar en un asunto que no era de su competencia, el comandante Juan Manuel Molina Valdés interpuso una denuncia ante el Juzgado Togado Militar Central n.º 1, el cual, de mala gana y con ganas de cerrarlas, se vio obligado a abrir diligencias previas (DP 1/10/22). Yo me he presentado para ampliar información a la denuncia, pero mi aportación no fue admitida por la secretaria relatora quien además me comunicó, que yo no tenía por qué conocer la existencia de unas diligencias que se consideraban secretas, cuando lo cierto es que de su existencia ya se había hecho eco la prensa, y que no me admitía la “documental” por “no ser parte afectada”.
Como usted sí es parte afectada, si no ha sido convocada por el Juzgado Militar para personarse en esas diligencias, desde aquí le animo a hacerlo. Recuerde:

“Personación como parte afectada en DP 1/10/22”
Juzgado Togado Militar Central nº1 Calle Princesa n.º 36
CP 28008 (Madrid) Tfno. 913089821

El juez civil de Torrejón, con su abandono de obligaciones, y el juez togado militar n.º 32, con su intervención ilegal, fueron los responsables de que no se hiciera la identificación de los cuerpos en España y de que se entregaran a los familiares los cadáveres confundidos.

LAS TABLAS DE ADN Y DE REASIGNACIÓN DE LOS CUERPOS

Con el estudio genético de las muestras de las víctimas hecho en Estambul, se obtuvieron los perfiles de los cuerpos introducidos en las 75 bolsas, de los nueve restos introducidos en la bolsa n.º 76 y de un décimo resto encontrado un mes después del accidente en un último rastreo del monte Pilav. Cotejando después aquellos perfiles con el ADN de familiares, en Estambul y en Madrid, se pudo determinar las coincidencia entre restos y con familiares.
Roberto López, Director General del Gabinete del ministro José Bono, solicitó al INTCF una tabla con los resultados de ADN y una tabla de reasignación de los cadáveres de acuerdo con esos resultados. El acta tiene fecha 31 de agosto de 2004, y esa misma tarde el JEMAD Félix Sanz comunicaba a los familiares los resultados por teléfono, y al día siguiente por escrito.

Las tablas demuestran, negro sobre blanco, que después de firmadas las actas de entrega de las víctimas, los forenses turcos hicieron un reparto de los 9 restos de la bolsa n.º 76 entre las demás bolsas, de tal manera que el reparto posiblemente no fuera un reparto aleatorio, si no un “reparto proporcional”; por ejemplo, en el cadáver n.º 43 se hace referencia a una amputación en pierna derecha desde la rodilla y se le introdujo el resto A-8 que posiblemente tenga relación con esa avulsión.
Los forenses turcos anotaron dónde habían repartido los restos. Lo hicieron todo ellos solitos, porque de no ser así, antes de las exhumaciones habría sido imposible saber que había algún anejo añadido a una determinada bolsa; los féretros no eran transparentes y nada de ese reparto constaba en las actas firmadas en Trabzon.

LAS EXHUMACIONES

Dos meses después, la juez Teresa Palacios, con la documentación que le aportó Defensa, ordenó la exhumación de los cadáveres mal identificados, pero no se hizo más intercambio que el de “cuerpos enteros”, de manera que:

J.G. Nve Hernández sigue inhumado junto con los restos A-5 y A-7 (Bolsa 72)
•   J.R. Solar Ferro sigue inhumado junto con el resto A-3 (Bolsa 25)
•   J.L. Pacho González  sigue inhumado junto con el resto A-4 (Bolsa 39)

Estos cuatro restos ( A-3, A-4, A-5, A-7) iban añadidos a cuerpos dados como “bien identificados” (bolsas 25, 39, 72) y no fueron exhumados.

 Juan López de Borbón sigue inhumado junto con el resto A-8 (Bolsa 43)
•   ¿José Moreno Murcia? sigue inhumado junto con el resto A-2 (Bolsa 75)

Los restos (A-8 y A-2) fueron añadidos a cuerpos dados por “no identificados”, que fueron exhumados (bolsas 43 y 75) y asignados a su verdadera familia, pero los restos añadidos, a pesar de disponerse de sus perfiles genéticos y saber con quién coincidían, continuaron ligados al cuerpo principal.

La interrogante de Moreno Murcía se debe a que por no haberse sometido sus familiares a cotejo de ADN se le asignó el cuerpo de la bolsa n.º 75, por descarte, pero resulta que había otros cinco militares del grupo de los “bien identificados” y trece cuerpos de la tripulación y del inspector de vuelo, en las mismas circunstancias.

Tablas con resultados de ADN. Flechas rojas señalan restos añadidos a bolsas no exhumadas. Flecha azules señalan restos añadidos a bolsas exhumadas.

Tablas de reasignación de cadáveres. De las 30 bolsas se exhumaron 21, las otras 9 víctimas (en amarillo) habían sido incineradas. En estas tablas de reasignación de cadáveres no se hace indicación de los restos añadidos en las bolsas 43 y 75 (en verde).

EL REVOLTIJO DE LOS RESTOS

En el juicio, el forense de la Audiencia Nacional, José Luis Monge, que dirigió la exhumaciones y se ocupó de solicitar los perfiles al INTCF, manifestó que en la bolsa AN-7 (numeración relacionada con la llegada y custodia en el cementerio de la Almudena) aparecieron dos piernas que calzaban números diferentes, 43 y 45, pertenecientes a dos personas diferentes, una de raza blanca y otra de raza negra.

En la sentencia de la A.N. se manifiesta que don César Barciela González fue enterrado “juntamente con otras dos pequeñas partes de los cuerpos de dos de sus compañeros” (esas “dos pequeñas partes” debían ser las dos piernas). Había dos militares de raza negra entre las víctimas: Nve y Bohabonay. Nve fue enterrado con dos restos de la bolsa 76 (A-5 y A-7) y posiblemente uno de esos restos corresponda a una de las piernas de Barciela, mientras que la encontrada en la bolsa AN-7, de un militar de raza negra, sea de Nve. En cualquier caso, la confirmación la pudo tener el forense de la A.N. revisando los perfiles genéticos de los restos A-5 y A-7 llegados de Estambul y los obtenidos en el INTCF para las piernas de la bolsa AN-7.

En otras entradas hablo además de los 74 perfiles encontrados, en vez de los 75 existentes; de la muestra n.º 85 y su relación con la pierna encontrada tras la repatriación de los cadáveres; de la unión de las bolsas 37 y 42 …

EXHUMACIONES Y RESPONSABILIDAD EN LA ENTREGA

La juez Teresa Palacios ordenó las exhumaciones basándose en la documentación que le pasó Defensa.

Si Defensa le pasó toda la documentación, o sea, las tablas con resultados de ADN y las tablas de reasignación de cadáveres, la juez sería la responsable de la ocultación de los restos añadidos a las bolsas.

Si Defensa sólo le pasó las tablas de reasignación de cadáveres, donde no hay constancia de la presencia de los restos añadidos a las bolsas, sería Defensa la responsable de esa ocultación y de que no se hiciera una devolución completa de los cuerpos a los familiares.

Pero incluso en el segundo supuesto queda claro que la juez sí fue consciente de que en el féretro AN-7 había dos piernas que no se correspondían con el cadáver principal y que se podía, comparando sus perfiles genéticos con los recibidos desde Estambul, determinar a qué víctimas correspondían y hacer la restitución de los restos cadavéricos a sus verdaderas familias. En cualquiera de los dos casos, una actuación más que dudosa de la juez Teresa Palacios.

UNA PREGUNTA

Rosario, una pregunta delicada, ¿conocían todos los familiares las irregularidades en la entrega de los cuerpos, o ese conocimiento estaba limitado a los abogados y dirigentes de la asociación AFATY? Lo digo por los de la foto, ¿los reconoce?

Son los representantes de la asociación y su abogado Leopoldo Gay, reunidos con miembros del Instituto Forense de Estambul, los forenses Ömer Müslümanoglu y Bülent Sam, el biólogo Fatih Alyuz, y el director del Instituto, Keramettin Kurt. Por esas fechas estaba el sumario cerrado y se montaron esta reunión clandestina; sospechoso ¿verdad?

Un año después uno de los familiares presentes en la reunión, Granada Ripollés, espera en el aeropuerto de Barajas a los forenses turcos, Sam y Müslümanoglu, con sus fotografías, tomadas de recortes del suplemento Crónica de El Mundo del domingo anterior, ¡para poder reconocerles! Una pena la memoria de esta señora.

Si el resto de los familiares no fueron, ni son, conscientes de los ilegales apaños en los entierros o en el posterior intercambio de cuerpos tras las exhumaciones; si se les ocultó que continúa la mezcolanza de restos, póngase en contacto con ellos e infórmeles. Los resultados de cotejos y exhumaciones están en el sumario, y al sumario pueden acceder todos ustedes como personas afectadas. Consúltenlo con sus abogados, accedan al sumario y lean los análisis realizados en Estambul y por el INTCF, y si no son entendibles yo mismo me ofrezco para ayudarles.

LOS SOCIALISTAS Y LA COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN

Desde muy pronto ustedes canalizaron sus sospechas a través de los medios de comunicación y se echaron en los brazos del partido socialista que utilizó el accidente como arma política contra el partido popular en el gobierno. Nada que objetar, pero entenderá que el grado de empatía, especialmente con los representantes más destacados de la asociación de familiares, haya ido por barrios.

Los familiares solicitaron, con los socialistas en la oposición, una comisión de investigación parlamentaria que les fue denegada por la mayoría del PP. Al llegar Zapatero, con Bono en Defensa, y mayoría parlamentaria, resulta que ya no iba a necesitarse la comisión de investigación; lo aclaró la vicepresidenta Teresa de la Vega: “La pediamos cuando éramos oposición, pero ahora gobernamos”. Entró Rajoy y vuelta a solicitarla a sabiendas de que no se les concedería. No se estaba jugando al perro y al gato, simplemente era puro teatro. Llegó Pedro Sánchez y se pidió de nuevo la comisión, otra vez con la boca pequeña.

Rosario, sabe que esa comisión nunca les ha interesado ni al partido popular, ni a los socialistas, y lo más triste, ni a ustedes.

A CONTRACORRIENTE

Me acusa de haber haber dado la cara tarde y con una interpretación libre de los hechos. No lo entiendo, imagino que lo de la visión “libre” de los hechos se refiere a que voy a contracorriente de esa versión oficial llena de aviones tartana, militares corruptos que se llevan al bolsillo los 111.000 dolares de la contratación del vuelo, médicos negligentes, un Trillo desaprensivo y un Bono salvador; pero le aseguro que en “mi interpretación” y en mis acusaciones tengo medidas hasta la última palabra, vamos, que no me pillo los dedos, y si le hablo de dejación de funciones de un juez civil, de su suplantación por otro militar, de falseamiento de la sentencia por el juez Gómez Bermúdez, de ocultación de pruebas, de mentiras… es porque puedo.

UN POCO DE HISTORIAL
En autoedición:

Escrito a la ministra de Defensa: en relación con la pierna hallada en Turquía.

Me contestó remitiéndome a la Audiencia Nacional:

A la Audiencia Nacional:

La A.N. no me contestó.

A la Subsecretaría de Defensa:

Me contesta negando una investigación interna por médicos militares.

Solicitud de una comisión de investigación a las diputadas socialistas de la comisión de Defensa en el Parlamento.

EL COLMILLO DEL NEANDERTAL

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