CONDECORANDO A MEZQUINOS

Los forenses turcos Bülent Sam y Ömer Müslümanoglu han sido galardonados con la Orden del Mérito Civil de España, recibiendo la condecoración de manos de nuestro cónsul general en Estambul, Álvaro de la Riva, en la embajada de España. Ahí les tenemos, tan felices con su medalla como los jueces que condenaron a los tres médicos militares por el caso Yakovlev, el instructor, Grande Marlaska, y el presidente del tribunal, Gómez Bermúdez, cuando los socialistas les concedieron la suya, al mérito policial; la misma medalla que Marlaska, como ministro del Interior, le retiró a título póstumo a “Billy el Niño”. Son ejemplos de nuestra capacidad para condecorar, y lo hacemos por parejas, a personajes mezquinos y despreciables.

La medalla a los forenses se concede en “reconocimiento a su labor en la identificación de los militares fallecidos en el accidente aéreo del Yak-42”.

CULPABLES DEL REVOLTIJO DE RESTOS

Porque, a ver, ¿por qué se les condecora?, ¿por su labor en la identificación de los militares españoles?, tiene cojones, pero si estos tíos fueron los únicos responsables del revoltijo de restos de las víctimas; revoltijo que aún hoy continúa:

ACUERDO A TRES BANDAS Y PACTO DE SILENCIO

Al día siguiente del accidente, el ministerio de Justicia turco ordenó al fiscal de Trabzon, Burhan Cobanoglü, la entrega apresurada de las víctimas, y éste, a su vez, les transmitió esa petición a sus forenses, a la pareja ahora condecorada. Al final a los generales españoles se les entregaron 62 cuerpos, 32 de ellos mal identificados por métodos secundarios como descripciones físicas, ropa, documentación…, y 30 directamente no identificados.

Debieron ser estos forenses los que forzaron la firma de unas insólitas actas de autopsias con fiscales y representantes de los gobiernos español y ucraniano, para que en caso de filtrarse las irregularidades cometidas tuvieran una credencial que les librara de toda la responsabilidad, un documento que demostrara que actuaron como “mandados”, porque hasta ese momento todo fueron peticiones verbales, y “las palabras se las lleva el viento”.

En otras entradas ya he explicado lo del acuerdo a tres bandas de los gobiernos turco, español y ucraniano, y el pacto de silencio. La fiscalía turca favoreció la salida de los féretros de Turquía por la puerta de atrás, sin los obligados salvoconductos mortuorios.

Cadena de presión para conseguir una entrega rápida de los cuerpos a España y Ucrania. Las víctimas salieron de Turquía sin los obligados salvoconductos mortuorios.

COTEJOS DE ADN Y NOMBRE A LOS PERFILES GENÉTICOS

Cuando se conoció por la prensa la existencia de las actas de entrega de las víctimas se llevaron a cabo dos tandas de cotejos de ADN.

La primera tanda se realizó en Estambul y en ella se compararon las muestras de familiares de 39 víctimas con muestras tomadas en Turquía a los cadáveres y restos cuando el siniestro. De ese primer cotejo informó en rueda de prensa, a finales de junio, Carlos Ripollés, presidente entonces de AFATY.

Una segunda tanda realizada en el INTCF cotejó muestras de familiares de 17 víctimas y concluyó a finales de agosto.

Esos estudios, realizados en el Instituto forense de Estambul y en el INTCF español, permitieron poner nombre a los perfiles genéticos de todas las muestras guardadas en Estambul, es decir, hicieron posible conocer a quién correspondía cada uno de los restos.

Los resultados expuestos en rueda de prensa por Carlos Ripollés tras la primera tanda eran de lo más intrigantes e incomprensibles entonces; hablaban de un cadáver repartido en tres féretros, de restos de una azafata ucraniana en otro, de un error entre los cuerpos dados por bien identificados por los turcos…, no había dios que descifrara aquello.

Datos expuestos por Carlos Ripollés en la rueda de prensa tras la primera tanda de cotejos de ADN; imposibles de digerir.

EXHUMACIONES Y REASIGNACIÓN DE LOS CUERPOS

Se hizo público que a los 30 cadáveres “no identificados” se les había dado una identidad falsa y que serían exhumados. Finalmente, se exhumaron 21 cuerpos, los otros nueve habían sido incinerados. Redistribución de los cuerpos siguiendo la dirección de las flechas. Azul, cuerpos exhumados. Naranja, bolsas incineradas. Verde, bolsa n.º 5 ( A.P.-7) que llevaba dos restos añadidos, dos piernas, que calzaban números diferentes, una el 43 y otra el 45, que no se correspondían con el cuerpo principal, el cual, a su vez, estaba repartido en otras tres bolsas introducidas en la n.º 5. Las dos piernas “casaban” (mismo perfil genético) con otros dos cadáveres, una con un cuerpo exhumado también en La Almudena al que se unió, y la otra con uno no exhumado siendo, al parecer, incinerada tras ponerlo en conocimiento de su familia. Se quedó el cuerpo de la n.º 5 “sin piernas” a pesar de que se podrían haber localizado al conocerse su perfil genético.

CONDENA A TRES MÉDICOS MILITARES ESPAÑOLES

Se acusó a los tres médicos militares españoles desplazados a Turquía de los errores en la identificación de las víctimas, se les procesó y se les condenó. Los forenses turcos se desplazaron a Madrid para testificar e inculpar a los médicos españoles de algo que habían perpetrado ellos en exclusiva.

METIERON RESTOS DE LA BOLSA N.º 76 AL TUNTÚN

Pasado el tiempo nos hemos enterado de que después de firmar las actas, los forenses Sam y Müslümanoglü, la pareja ahora condecorada, repartió los nueve restos independizados de la bolsa n.º 76 entre las restantes bolsas, de manera que a las españolas les correspondieron seis, los anejos A-2, A-3, A-4, A-5, A-7 y A-8.

Este reparto lo hicieron por su cuenta, allá te va, eso sí, anotando el destino que habían dado a cada uno de esos anejos. Lo hicieron después de firmadas las actas y antes del enferetrado, y no se lo comunicaron ni a los fiscales turcos, ni a los sanitarios españoles, ni a los representantes de los gobiernos español o ucraniano.

La pareja de forenses condecorados después de firmadas las actas sacaron seis de los nueve restos de la bolsa 76 y los metieron en bolsas españolas al tuntún, posiblemente de manera proporcional: al que le faltaba una pierna le metían una pierna, al que le faltaba un brazo le metían un brazo…

Ni en las actas, ni en los informes de necropsia expedidos por nuestros patólogos hay constancia de la introducción de los restos de la bolsa 76; ¿por qué?, muy sencillo, porque se desconocía y porque nuestros médicos no tocaron ni uno sólo de los cuerpos o restos durante toda su estancia en Turquía; se limitaron a recoger datos y siempre supervisados y controlados por el fiscal Cobanoglü y los forenses turcos.

Los patólogos españoles actuaron en paralelo con los turcos que iban por un lado de las mesas con el biólogo anotando la información que le pasaban los forenses, y en el caso de los españoles lo mismo por el otro lado, con un enfermero recogiendo lo que le dictaban los patólogos, pero las manipulaciones sólo las hacían los turcos.

Entre los patólogos españoles el enfermero, con bloc de notas y bolígrafo, que anotaba la información que le pasaban los médicos. Oficinas de la factoría FRIBALAS donde se firmaron las actas.

EL LEGADO DIGITAL DE BONO

La cosa se hizo más transparente al conocer recientemente, por el legado digital de José Bono, las tablas con los resultados de ADN y de reasignación de los cuerpos elaboradas por el INTCF para Roberto López, el Director del Gabinete del ministro de Defensa, José Bono.

El 31 de agosto de 2003 tuvo lugar una reunión de trabajo del Director del Gabinete del ministro Bono, Roberto López, con la directora, la jefa del departamento de biología y el facultativo de ese departamento, Antonio Alonso, para informar al ministro Bono sobre los resultados de los cotejos de ADN realizados en Estambul y en Madrid. El Director del Gabinete solicitó las tablas de ADN y de reasignación de cuerpos.

LO GORDO DEL ASUNTO

En las tablas elaboradas el 31 de agosto por el INTCF para el ministro Bono ya consta la presencia de los restos de la bolsa 76 incorporados, pero lo gordo del asunto es que ¡las exhumaciones no se habían hecho!, se harían tres meses después, en noviembre. ¿Cómo pudieron los de Estambul comunicar al INTCF dónde estaban aquellos restos si no los hubieran colocado ellos?, ¡ era imposible!

CALLARON COMO MOMIAS

Con la primera tanda de cotejos se remitió el listado de todos los perfiles genéticos de las 85 muestras almacenadas en Estambul. Con ese listado de perfiles se podía saber a quién pertenecía cada uno de esos restos añadidos y aclara lo expuesto por Carlos Ripollés en su rueda de prensa*.

¿Quiénes supieron que se habían introducido aquellos restos y la identidad de los mismos después de los cotejos de ADN?; lo supieron:

  • En el INTCF
  • El forense de la Audiencia Nacional, Juan Luis Monge
  • La fiscalía de la Audiencia Nacional
  • Los abogados de los familiares
  • Los dirigentes de la asociación de familiares AFATY
  • La juez instructora Teresa Palacios
  • El ministro José Bono y su director de Gabinete, Roberto López.

Todos ellos callaron como momias y no se lo comunicaron ni a los médicos militares investigados para que pudieran armar su defensa, ni a los familiares de las víctimas cuya identidad había sido trastocada.

LA JUEZ PALACIOS OCULTANDO PRUEBAS

No fueron exhumados los restos juntados a las bolsas 25, 39 y 72, a sabiendas por la juez, de que ahí estaban. Se movieron, pero sólo para redistribuir el cuerpo principal, la bolsa 75 reasignada a la familia 13, y la 43 a la 71, continuando los restos A-2 y A-8 anexados a las mismas bolsas.

La juez Palacios ocultó el follón pericial y legal creado por los forenses y fiscales turcos, seguramente porque pensara archivar el caso y poner fin al escándalo creado por un accidente aéreo que generaría enfrentamiento con el gobierno turco, vamos, por “sentido de estado”; pero la juez, al poco, fue sustituida por Fernando Grande Marlaska, quien, sin realizar ni una sola diligencia de prueba, archivó el caso por considerar que los hechos “no tenían relevancia penal”.

Zapatero volvió a ganar las elecciones y el fiscal general, Conde Pumpido, ordenó al fiscal de la A.N., Javier Zaragoza, que reabriera el caso y como dijo Federico Trillo “ya se sabe como funciona eso”: Grande Marlaska, obediente, lo reabrió y “ya se sabe como siguió la cosa”.

¿Y ESO LO SABE EL FISCAL PUMPIDO?

Era la pregunta que hacía Otegui cuando le detenían; no entendía que lo pudieran hacer sin el visto bueno del fiscal general. Lo mismo se le puede preguntar al actual cónsul español en Estambul, Álvaro de la Riva: a ver, tío listo, ¿con quién has consultado la petición de esas medallas para esos forenses?, ¿se lo consultaste a Conde Pumpido?, ¡a que no!, pues claro, ¡es que no te enteras!, los socialistas desde hace unos años prefieren no tocar el tema Yakovlev, ya sólo es un elemento más de su repetida letanía: 11-M, Yak-42, Gúrtel…11-M, Yak-42, Gúrtel…

RAIMUNDO EZQUERRA, UN SERVIDOR, UN SIERVO

Como cónsul en Estambul imagino que conocerás sobradamente las obligaciones que te incumben en la repatriación de españoles fallecidos en aquel país, e imagino que habrás revisado la labor desarrollada por tu predecesor Raimundo Ezquerra en el caso Yak-42. Repasa apuntes, registros, actas, toda la documentación que tengas por el consulado, y comprobarás como tu colega ¡incumplió todas y cada una de sus obligaciones!, o sea, ¡todas!

Los turcos fueron responsables de los errores de identificación, pero lo de Ezquerra fue peor, porque a sabiendas de la falta de identificación de las víctimas, no movió la obtención de los salvoconductos mortuorios, no los inscribió en el registro civil consular hasta después de enterrados, no informó a España de la llegada de los cuerpos, ni al ministerio de Asuntos Exteriores, ni a la Dirección General de Salud Pública. Resumiendo, no frenó la salida de los cadáveres de Turquía, ni avisó a España de su llegada, porque «el asunto no estaba en mis manos, se tramitaba directamente entre militares».

Cara y espalda del cónsul Raimundo Ezquerra. Embajador Manuel de la Cámara.

R. Ezquerra: Me dijeron que si podía hacer un certificado así

Fiscal Burgos: ¿Le dijeron por qué?

R. Ezquerra: Me dijeron, por el problema del certificado sanitario

Fiscal Burgos: ¿Qué pasaba con él?

R. Ezquerra: Pues no lo iba a expedir la autoridad local.

Ves Álvaro, para eso han servido esas medallas, para que algunos nos acordemos de la brillante labor de nuestra diplomacia en Turquía. En otra ocasión te contaré lo del embajador en Ankara, Manuel de la Cámara, y lo de los agregados militares.

EL COLMILLO DEL NEANDERTAL

1 comentario en “39ª YAK-42: CONDECORANDO MEZQUINOS”

  1. leo lo siguiente:
    ¨El 31 de agosto de 2003 tuvo lugar una reunión de trabajo del Director del Gabinete del ministro Bono, Roberto López…¨ si no recuerdo mal Bono fue ministro de Defensa de 2004 a 2006. Luego pasó a ser Presidente del Congreso del 2008 a 2011.

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