YAK-42: DESAPARECIÓ UN CADÁVER
En el accidente aéreo del Yak-42 en Turquía fallecieron 75 personas: 62 militares españoles, 12 tripulantes y un inspector de vuelo de la aerolínea.
La recogida de los cuerpos en el monte Pilav la hicieron los forenses de Trabzon (75 bolsas con cuerpos “enteros”, y una bolsa, la n.º 76, con 9 restos desparejados), y las labores de identificación los forenses del Instituto Forense de Estambul.

Dos días después los forenses de Estambul se llevaron para estudio 84 muestras: 75 muestras, una de cada una de las bolsas que contenían un cuerpo, y 9 muestras más, una de cada uno de los restos introducidos en la bolsa nº 76. Total: 75 + 9 = 84 muestras.
Dos semanas después recibirían la muestra de la pierna encontrada y la juntarían con las otras 84, adjudicándole el nº 85.

Todas las muestras permanecieron retenidas en el Instituto Forense de Estambul sin que se realizara ningún estudio. El 2 de marzo de 2004 el periódico El País sacó a la luz la existencia de unas Actas de entrega firmadas dos días después del accidente por dos generales españoles, Beltrán y Navarro, con los forenses y fiscales turcos. En esos documentos los generales españoles se comprometían a completar la identificación de las víctimas en España.

ESTUDIO GENÉTICO Y COTEJOS
La noticia coincidió con la llegada de los socialistas al gobierno. Con José Bono Martínez de ministro de Defensa se llevaron a cabo en Estambul los análisis de las 85 muestras; a cada muestra se le adjudicó su perfil, y todos los perfiles encontrados fueron cotejados con el ADN de familiares de 56 víctimas españolas.
Los resultados de los análisis y cotejos obtenidos enEstambul fueron enviados a la fiscalía de Trabzon, y después, tras pasar por Defensa (¿?) que coordinó su recepción, fueron confirmados por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) en Madrid, por su servicio de Biología, a cargo del doctor Antonio Alonso.
LAS EXHUMACIONES
Se determinó que 30 de los cadáveres traídos a España no se correspondían con la identidad que se les había asignado, por lo que se debía proceder a su exhumación, confirmación genética, y reparto de los cuerpos a sus verdaderas familias.
Así se hizo, se exhumaron los 21 cadáveres que restaban, pues los otros nueve habían sido incinerados, se trasladaron al cementerio de la Almudena de Madrid, se confirmaron por el INTCF los errores, y los cuerpos fueron devueltos a sus auténticas familias el 27 de enero de 2005. El escándalo a nivel nacional fue enorme.
EL BIÓLOGO ANTONIO ALONSO DECLARÓ EN EL JUICIO
En el juicio, celebrado en la Audiencia Nacional contra los tres médicos militares, Antonio Alonso declaró, a través de «videoconferencia desde Madrid«, que “los perfiles genéticos que las autoridades turcas obtuvieron de todas las víctimas del accidente eran correctas”. Así mismo,los peritos revelaron que tras las exhumaciones, en un féretro encontraron «partes de tres cuerpos humanos distintos a los del cuerpo
principal«.

¿QUÉ FUE DE LOS RESTOS DE LA BOLSA 76?
No se repartieron los nueve restos a los que se hace referencia en las actas. Lo correcto hubiera sido que, como ya se conocía su identidad, hubieran sido repatriados los españoles y entregados a las correspondientes familias.
¿Por qué no se hizo? Todo hace pensar que los forenses turcos tras la toma de muestras, el reparto de los cuerpos “enteros”, y firma de las Actas, se deshicieron de los nueve restos repartiéndolos entre las bolsas, haciendo lo que se entiende como un «reparto proporcional«, lo que explicaría la aparición en algunas bolsas de restos de otros cuerpos.
La ocultación del destino de los 9 restos de los que se habla en las actas no sólo es achacable a los forenses turcos y al fiscal Burhan Cobanoglu. Ni los instructores, Teresa Palacios primero, y Fernando Grande-Marlaska después, ni el juez Gómez Bermúdez en el juicio contra los tres médicos, ni los fiscales, ni los abogados de las víctimas los requirieron; pero ni esos restos ni los que aparecieron en algunos féretros tras las exhumaciones, como fue el caso de la bolsa nº 7 que contenía tres perfiles genéticos por la presencia de dos piernas diferentes al cuerpo principal.
ANTONIO ALONSO HABLA DE ¡74 VÍCTIMAS Y 85 MUESTRAS!
Antonio Alonso publicó en 2005 un artículo en la Croatian Medical Journal, de referencia: Croat. Med .J. 2005; 46 (4): 540-548 “Challenges of DNA Profiling in Mass Disaster Investigations”
En ese trabajo, cuando prácticamente acababa de realizar los estudios genéticos de las muestras, Alonso habla de 74 víctimas y 85 muestras:


ANTONIO ALONSO SE REPITE
Antonio Alonso publicó cuatro años más tarde otro trabajo en la Revista Española de Medicina Legal 2009; 35 (1): 19-27. El artículo es de abril de 2009; de los días del visto para sentencia en el juicio en el que había declarado dos semanas antes, y lleva como título: «La identificación genética en grandes catástrofes: avances científicos y normativos en España».
El autor participó en los cotejos de ADN para la identificación de cadáveres de víctimas del atentado del 11-m en Madrid, del accidente aéreo del avión de Spanair en Barajas, y en los llevados a cabo para identificar los cadáveres exhumados de víctimas del Yak-42.
Incluye dos tablas en las que vuelve a dar como nº de víctimas del accidente 74, en vez
de 75:

No era un error de transcripción el nº de víctimas reflejado en las tablas. Lo deja claro más adelante: «En el caso del Yakolev-42, en el que se realizaron 8.000 comparaciones entre 85 muestras post mórtem (pertenecientes a 74 cadáveres) y 98 muestras de familiares (pertenecientes a 56 grupos familiares), se realizó un estudio de la incidencia de coincidencias fortuitas…»
Cuatro años después, y posiblemente hoy, el biólogo seguía en la inopia.

Antonio Alonso ascendido a Director del INTCF por la ministra Dolores Delgado
GRANDE-MARLASKA Y GÓMEZ BERMÚDEZ ERAN CONSCIENTES
Tanto F. Grande-Marlaska, instructor del caso, como J. Gómez Bermúdez, ponente en el juicio, conocían, porque estaban incluidas en el sumario, el contenido de las Actas de entrega y de los Informes del INTCF, y sabían, por lo tanto, que «faltaban un perfil genético, es decir, una víctima*, y que había diez restos que no se sabe dónde fueron a parar», y no se indagó, ni durante la instrucción ni en el juicio; al contrario, estos jueces se esforzaron por ocultarlo.
*La falta del perfil genético, que puede ser de una víctima española o ucraniana, convierte legalmente al fallecido en desaparecido, con todo lo que ello implica.

Los magistrados Gómez Bermúdez y Grande- Marlaska recibiendo sendas medallas al merito policial, como las de “Billy el niño”



