CONDECORADOS Y REPRESALIADOS

Aunque escrito en 2017, hace muy poco que he accedido al post de “la toga castrense” en el que el coronel auditor en la reserva, Antonio Casajús, realizaba un análisis del informe del Consejo de Estado relacionado con el accidente aéreo del Yak-42.

El escrito en sí me genera un “déjà vu” y un “déjà lu” porque no se sale de lo leído y opinado mil veces en todos los medios de comunicación; nada nuevo. Por el contrario, sí que me ha llamado la atención su autor, un jurídico militar con casi toda su vida profesional orbitando alrededor de un juzgado militar, el nº 32, que jugó un papel decisivo en la elaboración de las licencias de enterramiento de las víctimas del accidente aéreo.

RECRIMINACIONES Y LAMENTOS

El coronel auditor recriminaba a Trillo: “Sólo doce días después de la catástrofe del Yak-42, el general del Ejército del Aire José Antonio Beltrán fue ascendido a teniente general. Beltrán fue el hombre que coordinó la repatriación de los cadáveres.

Un mes después de la tragedia, Trillo también condecoró al principal responsable de las falsas autopsias, el general Navarro. Le premió con la Gran Cruz de la Orden al Mérito Militar. Ambos fueron después imputados por la Audiencia Nacional. Beltrán fue absuelto. Navarro, condenado”.

Queda claro que el jurídico militar censura a Trillo las recompensas en forma de condecoraciones y ascenso.

Después de ese reproche, el jurídico se lamentaba: “El juicio del Yak-42 acabó con solo tres militares condenados: el condecorado general Vicente Navarro, el comandante José Ramón Ramírez y el capitán Miguel Sanz, todos ellos médicos militares. Ninguno de los tres llegó a entrar en prisión. El general Navarro (tres años de condena) se libró de la cárcel por una enfermedad y murió poco después. El comandante Ramírez y el capitán Sanz (año y medio de condena y otro de inhabilitación) tampoco entraron en prisión porque la pena era inferior a dos años.

El comandante y el capitán también se libraron de la segunda condena, la inhabilitación, que obligaba a su expulsión del Ejército. El Gobierno de Rajoy les indultó y así salvaron su carrera militar. El indulto llegó con el informe favorable de la Fiscalía y la Audiencia Nacional, pero con la oposición de las víctimas, que les recriminan que nunca se arrepintieron y que nunca colaboraron con la investigación.

Al auditor Casajús veo que le parecieron pocos los condenados y que le duele que no cumplieran la integridad de las condenas. ¡A él, que estuvo durante años a la diestra del juez togado n.º 32, el juez para el que expidieron los documentos por los que fueron condenados los médicos militares!

LAS CONDECORACIONES

En cuanto a las condecoraciones, señor Casajús, los dos sabemos porqué y a quién se conceden. Respecto a las Cruces al Mérito a mí me despacharon sin ninguna; a tí veo que te concedieron cinco, enhorabuena. Respecto a la Gran Cruz al Mérito sabemos que se les concede a todos los generales, por promociones enteras, y si tienen un nuevo ascenso, a general de división, a teniente general.., se les concede otra, turnándose el Arma que la concede: Gran Cruz al Mérito Militar, al Mérito Aeronáutico o al Mérito Naval.

LAS RECOMPENSAS DE TRILLO

A José Antonio Beltrán como general de brigada le había sido concedida la G.C. al Mérito Aeronáutico en 1999 por el ministro Eduardo Serra, y como general de división la G.C. al Mérito Naval por el ministro Trillo en enero de 2003, antes del siniestro aéreo. Tras el accidente, efectivamente, fue ascendido a teniente general.

A Vicente Carlos Navarro Ruiz como general médico de brigada le fue concedida la G.C. al Mérito Aeronáutico por el ministro Trillo en junio de 2001, y después del accidente, en diciembre de 2003, la G.C. al Mérito Militar, que le correspondía como general médico de división que ya era antes del siniestro; es decir, la G.C. se la hubieran dado de todas las maneras, independientemente de su labor en el suceso.

Curiosamente, en tu post callas recompensas hechas por Trillo a personas totalmente relacionablescon el procedimiento seguido contra los tres médicos militares. ¿Por qué?, ¿porque están incluidos compañeros del cuerpo jurídico? Veamos:

  • Gran cruz al Mérito Militar y ascenso a general consejero togado de Javier Juliani Hernán que dirigía la Asesoría del Ministerio de Defensa.
  • Ascenso a general auditor del coronel auditor Ignacio de las Rivas Aramburu destinado también en la Asesoría de Defensa.
  • Gran cruz al Mérito Militar al embajador de España en Turquía, Manuel de la Cámara Hermoso.

Grandes cruces concedidas a los generales Juliani (R.D. 1816), Navarro (R.D. 1818) y al embajador en Turquía,Manuel de la Cámara Hermoso (R.D. 1838) en la misma tanda de 48 grandes cruces (R.D. 1816 a 1863).

Meses antes de esas condecoraciones, y mes y medio antes del accidente aéreo, Trillo había concedido la Gran Cruz al Mérito Militar al ministro de Defensa turco Vecdi Gonul, lo que explicará la posterior colaboración del gobierno de Turquía tras el siniestro.

LAS RECOMPENSAS DE JOSÉ BONO

El nuevo ministro de Defensa, el socialista José Bono, para no ser menos también llevó a cabo su propia política de premios y castigos a personas vinculables con el mismo proceso:

  • Ascenso a teniente general del Director del Gabinete Técnico del ministro de Defensa, de Trillo y después del propio Bono, Manuel Ramón Bretón Romero.
  • Bono propuso como favorito en la terna para el nombramiento como magistrado de la sala de lo Militar del Tribunal Supremo a Javier Juliani Hernán, cuando lo lógico, lo tácitamente pactado, es que hubiera presentado como candidato al presidente del TMC, número uno de su promoción y magistrado con más experiencia procesal (Juliani fue nombrado magistrado por el CGPJ por 14 votos a favor y seis en blanco).
  • El general auditor Ignacio de las Rivas fue nombrado por el pleno del CGPJ, magistrado de la Sala de lo Civil y de lo Penal del TSJ de Castilla y León, en vacante correspondiente al turno de juristas de reconocido prestigio.
  • Al AJEMA Francisco José Torrente Sánchez, Bono le nombró SEGENPOL, con categoría de secretario de Estado.
  • Al general Félix Sanz Roldán le ascendió, en el plazo de un mes, a teniente general y a general de ejército, nombrándole JEMAD.

Es extraño…, ¿verdad?; dos jurídicos aupados por el ministro Trillo, y después llega el ministro Bono y de otra “patada para arriba” les manda “al Tribunal Supremo y al Tribunal Superior de Justicia.

LAS REPRESALIAS DE JOSÉ BONO

  • Cese como JEMAD del almirante Antonio Moreno Barberá.
  • Pase forzoso a la reserva de los generales Vicente Navarro y José Antonio Beltrán.
  • Cese del JEME Luis Alejandre Sintes.

BONO SE AUTOCONDECORA

José Bono, a los dos meses de acceder al ministerio, y para no ser menos, también fue condecorado con la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco; pero, ¿quién propuso para la Gran Cruz a quien, por ley, debiera ser el proponente?, porque, joder, era lo nunca visto: un ministro de Defensa en activo recibiendo una condecoración militar. Es que ni esperó a que le condecorara su sucesor, ni siquiera era un «intercambio de medallas» entre ministros; es que el tío ¡se autocondecoró!

La concesión se hizo por la vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega que en aquél Consejo de Ministros actuó como Presidenta en funciones. Según el ABC, el ministro tuvo a los servicios jurídicos del Ministerio, dirigidos todavía por el general Javier Juliani Hernán, trabajando la noche anterior para, destripando el Real Decreto, encontrar un asidero en el que basar la propuesta de condecoración. La agarradera la encontraron, según se dijo, en la disposición adicional segunda…, y poco entiende uno de leyes, pero leyendo el R.D. ¡ya les vale! ¿El motivo de la concesión?; parece ser que la vergonzosa retirada de las tropas de Irak, es decir, una condecoración al mérito militar, ¡por una retirada!

Fue tal el choteo que se montó que el ministro no tuvo más remedio que renunciar a la condecoración a los pocos días: «con la medalla de la Virgen de Cortes me vale».

SALVO QUE TE LLAMES BLAS

He dicho que la Gran Cruz del mérito militar con distintivo blanco es de adjudicación casi obligada para todos los militares al llegar al generalato; sin embargo, se dio el caso, con José Bono de ministro de Defensa, en el que, de la promoción de 13 generales propuestos por el JEME al ministro para la condecoración, se excluyó al que hacía el nº 5, el general BLAS PIÑAR GUTIERREZ (de los muy, muy pocos, que tuvo un recuerdo amable y elogioso, para el general médico Vicente Navarro cuando éste falleció).

El general Piñar pidió al ministro, por escrito, una explicación a su exclusión de aquel listado, sin obtener respuesta. Recurrió después al Tribunal Supremo, a la Sala de lo Militar, donde ya estaba de magistrado Javier Juliani. El caso es que al final el general Blas Piñar se quedó sin la Gran Cruz, por eso, por llamarse BLAS, y porque lo decidió el ministro Bono y lo corroboró el Supremo.

En la Sala V de lo Militar del Supremo, que acabó rechazando el recurso de Blas Piñar, estaba la magistrada Clara Martínez de Careaga, mujer de Cándido Conde-Pumpido, fiscal general del Estado con Zapatero, y el magistrado Javier juliani Hernán, que tanto se había currado la propuesta de autocondecoración de José Bono y tanto la denegación al general Piñar.

AUTOCONDECORACIÓN Y CESE

Pasa el tiempo y nos encontramos que con motivo de la celebración de la Pascua Militar de 2020, se aprobó la concesión de 42 Grandes Cruces del Mérito Militar, Naval y Aeronáutico. Entre los condecorados, la sin par directora general de Personal, Adoración Mateos Tejada, eterna y poderosa “DIGENPER”, siempre pegada como una lapa, y controlando como el monstruo de Alien, al subsecretario/a de turno. Adoración Mateos es “de facto” la auténtica encargada de seleccionar los ascensos, ceses y condecoraciones; o sea, en este caso se trató de otra autocondecoración como la de Bono. Para hacernos una idea de su poderío baste recordar que un año antes había sido cesado el jefe del Gabinete del JEMAD, el general Juan Fco. Díaz Rodríguez-Valdés, por decir en “petit comité” lo que otros ya conocíamos y comentábamos por los pasillos, que esa señora “es un bicho”.

En esta hornada de condecoraciones no se nos escapa otro nombre conocido, Javier Juliani Hernán; sí, el mismo, ahí estaba otra vez don Javier, a por su enésima Gran Cruz. Los socialistas no se han cansado de aupar a este señor, ¡hasta en su jubilación y más allá!

EL COLMILLO DEL NEANDERTAL

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