GOEBBELS VS. JOSÉ BONO
Si en la Alemania nazi, Goebbels, con todo su Ministerio de la Propaganda y sus principios del falseamiento de la verdad, sólo fue capaz de imbuir los ideales antisemitas en una parte de la población alemana; en España, José Bono con su ministerio de Defensa y el grupo PRISA fue capaz de desmontar la realidad relacionada con el accidente aéreo del caso Yak-42 y generar otra, paralela, que llevó a la condena de tres médicos militares inocentes y a la imputación de seis altos cargos de Defensa durante cuatro largos años; todos funcionarios en su ministerio y todos apuñalados por su ministro. Ni Goebbels.
OTRA VERDAD
Frente a una verdad tediosa y aburrida, de incumplimientos administrativos, de dejación de funciones por turcos y españoles y de irregularidades documentales, Bono y su cuadrilla crearon una versión más asequible, más de buenos y malos, y por qué no, más entretenida: aviones chatarra, aerolíneas pirata, militares transportados entre la paquetería, contratos irregulares, militares comisionistas, y unos médicos indolentes y negligentes que se desentendieron de sus obligaciones y firmaron unas falsas identidades de las víctimas.

Todos nos tragamos la pastilla azul con esa verdad más amena, la que nos imponían los medios de comunicación, con un Trillo malo y un Bono bueno, con unos imputados malos y unos jueces y familiares buenos. Ni Goebbels hubiera sido tan eficaz.
HASTA LOS AMERICANOS LE CALARON
¿Que por qué me salí de esa versión? Pues porque nunca me gustó este tío, siempre me pareció falso y nada de lo que decía creíble;un ministro de Defensa que se autoconcede una Gran Cruz al Mérito Militar por la retirada de nuestras tropas en Irak, que le niega esa misma condecoración a un general, simplemente por llamarse Blas Piñar, y que va por la vida evangelizando: “prefiero que me maten a matar, como convicción moral personal”, nunca me podría gustar.
Al mismo tiempo le veía siniestro y echando un pestazo a masoncillo que me tiraba para atrás; pero no de la masonería del compás y los mandiles, de los constructores de catedrales, del Gran Arquitecto, no, no… de la otra, de la masonería como grupo de ayuda mutua, la del “yo te asciendo y tú me haces ese favor”, la del “yo te muevo esa concesión”, la del “déjalo, ya hablo con fulano”…
Los americanos también le tenían calado. Entre las filtraciones de WikiLeaks había documentos de la embajada americana con opiniones sobre varios políticos, entre otros de José Bono:
“Es un sabueso mediático y todavía no sabemos cuánto de lo que dice va en beneficio del Gobierno de España y cuánto para su propio engrandecimiento”.
«Aunque Bono se presenta a sí mismo como amigo de Estados Unidos, sus intervenciones en la venta de armas a Venezuela, la salida de tropas de Irak y otros asuntos ponen en entredicho esa imagen».
ERA LA PERSONA MEJOR INFORMADA: EL CNI, EL SIM,…
Bono gimoteaba diciendo que se le ocultaba toda la información relativa a la contratación de los vuelos militares al extranjero; pero, joder, si era la persona mejor informada de España; mejor informada que el rey y que el presidente del Gobierno: tenía en sus manos el CNI, por ser el ministro de Defensa y porque metió como director a Alberto Saiz que había sido con él director general de Medio Ambiente en Castilla la Mancha, donde se inició en las labores de espionaje, montándoles y compartiendo cacerías con Corinna y el rey Juan Carlos cuando en España nadie conocía de aquello.
El director de “La Casa”, acusado de financiar sus jornadas de caza y pesca de altura, en Méjico y Senegal, con fondos reservados, fue sustituido por el general Félix Sanz, y si bien pudo haber habido en su día desavenencias profesionales entre ellos, los dos siempre han coincidido en su devoción por José Bono. Lo dicho, la persona más enterada de España, de ministro y después también.

Izda. Para escapar de las acusaciones de corruptelas se filtró una fotografía en la que al director del CNI se le hizo “desaparecer” del barco sustituyendo su cabeza por el careto del guardaespaldas que estaba a su lado. Dcha. Alberto Saiz, director del CNI y, Félix Sanz, JEMAD

José Bono, entonces presidente del Congreso, cercado por las dudas generadas en algún medio de comunicación acerca de su enriquecimiento personal, quiso hacer una exhibición de poderío y reunió a sus fieles en una comida en la hípica Almenara, de su propiedad. No faltaron el entonces director y el ya ex director del CNI, Félix Sanz y Alberto Saiz.
… Y EL GENERAL GÓMEZ ARRUCHE
Por si no fuera suficiente ser ministro, controlar al CNI y todos los servicios de información militares, para hacerse con unos contratos firmados por Defensa con NAMSA, agencia logística de la OTAN, Bono nombró director de la Guardia Civil al general Gómez Arruche.
Lo nunca visto, un general del Aire, amiguete suyo, claro, al mando de la Benemérita. Ya ve usted, por si no tuviera suficientes generales el Cuerpo, “parió la abuela”.

Izda. José Bono con el general Gómez Arruche al que nombró director de la Guardia Civil. Dcha. Toma de posesión de Joan Mesquida, quien a raíz del caso Roquetas vino a sustituir al general Gómez Arruche como director de la Benemérita.
Gómez Arruche le pasó información a Bono sobre los vuelos militares a misiones en el extranjero, ya que había tenido a su cargo el MAT (Mando Aéreo de Transporte), que era el organismo donde se tramitaban las reclamaciones o quejas que pudieran tener los militares en relación con los vuelos. El MAT informaba al MALEV, éste al JEMA, al EMACON y al final al JEMAD…

Senda administrativa seguida por las reclamaciones de los militares en relación con los vuelos. A la cabeza el MAT de Gómez Arruche y en la cola el EMAD, cuyo jefe, el almirante Moreno Barberá, estuvo imputado durante cuatro años por el juez Grande Marlaska por 62 homicidios imprudentes
AMPARANDO Y PROMOCIONANDO A LOS RESPONSABLES
Bono tuvo la maldad de apadrinar a los principales responsables de la entrega de cuerpos mal identificados a los familiares de las víctimas, los generales Javier Juliani Hernán y Manuel R. Bretón Romero, cuyo “aura” se percibe en la elaboración del guion de esa nueva realidad y que, claro está, “desaparecieron” del relato de lo ocurrido; porque a ver, ¿había usted oído hablar de ellos?, ¿a que no?, ni usted ni el instructor Grande Marlaska, pues eso…
Mantuvo en su puesto al general Javier Juliani Hernán, jefe de la Asesoría Jurídica de Defensa, quien, ante la dejación de funciones del juez civil de Torrejón, designó a un juez militar para que se encargara de tramitar, de forma totalmente irregular e ilegal, la entrada de las víctimas del accidente aéreo en España. Juliani envió al teniente coronel médico Santiago Coca Menchero a que les pidiera a los médicos regresados de Turquía los certificados médicos de defunción y los informes de necropsia para ese juez militar.
Mantuvo también al general Bretón Romero como Director del Gabinete Técnico del Ministro. Bretón había acompañado a Turquía al ministro Trillo el día del accidente, actuó de secretario del Consejo de Dirección donde se acordaron los preparativos de los funerales, y enredó, junto al gerente de la EMSFMSA y el cónsul de España en Estambul, Raimundo Ezquerra, para obtener las inscripciones de las víctimas en el Registro Civil Consular y una posterior corrección de errores en las mismas. General y gerente de la sociedad municipal fueron los responsables de la salida de los furgones mortuorios de la base aérea de Torrejón.

Desde la izquierda, Javier Juliani Hernán, M. R. Bretón Romero, Santiago Coca Menchero y logo de la EMSFMSA
LA IDENTIFICACIÓN DE LAS VÍCTIMAS
Resumiré lo contado en anteriores entradas:

1. Tras el accidente aéreo las autoridades turcas asignaron a los generales españoles 62 cadáveres, 32 identificados por métodos secundarios poco fiables, y 30 que no pudieron ser identificados visualmente, pero con el “convencimiento” de que los 62 tenían nacionalidad española.
2. A los representantes del gobierno ucraniano les asignaron los restantes cuerpos, que salieron de Trabzon pocas horas después, pero, al igual que las víctimas españolas, sin identificación fiable como lo demuestra la existencia de un acta firmada por los ucranianos con fiscales y forenses turcos.

3. En el rastreo del monte Pilav aparecieron 9 restos que eran partes de cadáveres cuya identidad se desconocía y podrían pertenecer a cualquiera de las 75 víctimas, españolas o ucranianas. Los 9 se introdujeron en una única bolsa, la n.º 76. Un décimo resto apareció después de la repatriación de las víctimas.
4. De los restos se obtuvieron 10 muestras, de A-1 a A-10, y de las 85 muestras se obtuvo su perfil genético, con lo que se pudo asociar cuerpo principal con partes separadas de ellos; ejemplos: cuerpo de la bolsa nº 23 con mismo perfil genético que restos nº A-1 y A-9; cuerpo de la bolsa 36 con mismo perfil genético que resto A-3…
5. La justicia española tuvo y sigue teniendo la obligación, tras la lectura de las actas de entrega y los informes de los análisis y cotejos con algunos de los familiares de víctimas españolas, de investigar la identidad de todos los restos, de localizarlos y proceder a su devolución a las familias que correspondan, sean españolas o ucranianas. Esa obligación no fue asumida por el instructor del caso, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska.
DESTINO DE LOS RESTOS DE LA BOLSA N.º 76

En una entrada de febrero del año pasado yo especulaba con el destino que se le hubiera dado a la “bolsa 76, de restos”, o a los propios restos. Hoy ya sé que de los cuatro posibles destinos de esos restos, se recurrió al tercero, a un “reparto con anotación”.
REPARTO PROPORCIONAL CON ANOTACIÓN
Ésta es la solución que yo le daba a esa posibilidad: “si los forenses turcos hicieron el reparto proporcional, pero hicieron apunte de dónde introdujeron los fragmentos, bastará con hacer los levantamientos en los sitios indicados, y como ya se conoce, por el estudio de su perfil, con qué bolsa y víctima se corresponde, se le devuelve a la familia pertinente, española o ucraniana”.
LOS COTEJOS DE ADN
Al salir a la luz las actas de entrega de los cuerpos a los generales españoles se llevaron a cabo los cotejos de ADN de familiares de las víctimas con las muestras conservadas en el Instituto Forense de Estambul. Los cotejos concluyeron en el verano de 2004.

Roberto López, Director General del Gabinete del ministro Bono, solicitó al INTCF una tabla con los resultados de ADN y una tabla de reasignación de los cadáveres de acuerdo con esos resultados. Fecha 31 de agosto de 2004.
SEIS ANEJOS EN CINCO BOLSAS


En los casos de las bolsas 25, 39, 43, 72 y 75, presentan asociados 6 de los 9 restos, que aquí denominan anejos: A-3 en la 25, A-4 en la 39, A-8 en la 43, A-5 y A-7 en la 72 y A-2 en la 75.
| BOLSA | VÍCTIMA | ANEJO | EXHUMACIÓN |
| 25 | J. R. SOLAR FERRO | A-3 | NO |
| 39 | J. I. PACHO GONZÁLEZ | A-4 | NO |
| 72 | J.G. NVE HERNÁNDEZ | A-5 A-7 | NO |
| 43 | J.L. LÓPEZ DE BORBÓN | A-8 | SI |
| 75 | ¿? * | A-2 | SI |
LA PRUEBA INDISCUTIBLE DE INOCENCIA
En Defensa, como vemos, especialmente su ministro, José Bono, sabían que los médicos militares españoles no habían participado en la identificación de las víctimas, y por otro lado, sabían cómo los forenses turcos habían repartido los restos de la bolsa n.º 76 entre las restantes bolsas, lo que suponía una prueba incontestable de que los responsables de aquella mezcolanza de restos no podían ser otros que los propios turcos.
¡ANTES DE LAS EXHUMACIONES!
A ver si me explico, las tablas con los resultados de ADN y las de reasignación de los cuerpos le fueron trasladadas al director del Gabinete del Ministro, Roberto López, con oficio fechado el 31 de agosto, es decir, ¡antes de realizarse las exhumaciones! ordenadas por la juez Teresa Palacios, que se llevaron a cabo a finales de noviembre.
Si ya en esas tablas, el INTCF, en concreto el jefe del servicio de Biología, Antonio Alonso, establece la presencia de 6 restos anejos en 5 bolsas es porque así le fue trasladado por el Instituto Forense de Estambul, o sea, porque ese reparto lo habían hecho sus forenses, Bülent Sam y Ömer Müslümanoglu, después de firmadas las actas con los generales españoles.
No hay otra posibilidad, ninguna; no se puede implicar a los médicos españoles, y eso se puede comprobar revisando los informes de necropsia firmados por los patólogos españoles; informes por los que fueron condenados y en los que no hay constancia de tal reparto, y no la hay porque ni participaron, ni tenían puta idea de que se había hecho.
LO SABÍA EL MINISTRO BONO
Los médicos españoles no lo sabían, pero su ministro sí; José Bono sí lo sabía, y en vez de salir en defensa de sus funcionarios, el muy miserable optó por lo contrario: cayó esos datos que les exculpaban, y se lanzó a señalar y lanzar amañadas acusaciones contra los médicos.
El 21 de octubre, meses después de una entrevista – encerrona que se le hizo en Defensa a uno de los patólogos militares desplazados a Turquía y del informe del INTCF, en una hipócrita intervención en el Congreso para informar sobre el accidente aéreo personalizó en el general médico Vicente Navarro el que no se tuvieran en cuenta las alianzas con fechas y nombres de algunas víctimas para facilitar las identificaciones, a sabiendas de que Navarro ni asomó por la sala depósito de aquella morgue.
LOS MUERTOS EN SU SITIO

Culminó en tono majestuoso su intervención en el Congreso: «estar con las familias es estar con la verdad y, para eso, los muertos tienen que estar en su sitio, y su sitio es donde quieran sus padres, sus hijos, sus madres, no donde ha querido un general atrabiliario que ha hecho unas identificaciones absolutamente desvergonzadas«. Pero, ¿se puede ser más grimoso?; a mí este tío es que me da repelús.
LA CONTRATACIÓN DEL AVIÓN
En relación con la contratación del avión, como no tenía donde rascar se dedicó a lanzar acusaciones burdas que no tenían ni pie ni cabeza, y que podéis ver desmontadas en otra entrada: “las mentiras de Bono (1)”. En una segunda parte haré referencia entre otras al famoso “capitán noruego Vindenes” siempre en la boca de don José.
Tan faltas de sustancia estaban las argumentaciones de este político que tuvo que recurrir a un ¡acróstico!, que publicado en la Revista de Defensa lo dejaba clarísimo: “El Responsable Definitivo, Es El EMAD”
Lo del acróstico nos lo cuenta el político socialista con un aire de gravedad que convence, tanto, que el instructor Grande Marlaska mantuvo imputado al JEMAD Moreno Barberá durante cuatro años.




