UNA VÍCTIMA DESAPARECIDA Y 10 RESTOS OCULTADOS
Hubo en el accidente aéreo 75 fallecidos, 62 españoles, 12 ucranianos y un bielorruso, inspector de vuelo de la aerolínea.
El fiscal turco hizo entrega de todos los cuerpos, españoles y ucranianos, sin esperar a que se completara la identificación y sin acompañarlos de la autorización para apuntarles en el Registro Civil turco. La no inscripción en el Registro Civil local fue el primer eslabón de una larga cadena de irregularidades administrativas que desde Trabzon llegó a los dos países, España y Ucrania, y a los registros de los cementerios en los que fueron inhumadas las víctimas, sin un solo documento.
Funcionarios turcos de la fiscalía, de la aduana, de la sanidad exterior, los cónsules, y hasta los mismos pilotos de los aviones que transportaron los féretros fueron generando una cadena de incumplimientos que se continuaría en los dos países de destino.
ACUERDO TRILATERAL Y PACTO DE SILENCIO
El fiscal Cobanoglu actuó así porque se lo ordenaron; fue conminado a ello desde su ministerio de Justicia. Se había acordado por representantes de los tres países, Ucrania, Turquía y España, facilitar la repatriación de los restos, y el gobierno turco del recién llegado Erdogán estaba decidido en aquella época a colaborar con cualquier gobierno de la atractiva Europa, pero poco tienen que ver los intereses del AKP, de tendencia islamista, en 2.003, con sus intereses actuales.

Los representantes gubernamentales de España y Ucrania con los que se acordó la rápida entrega de los cuerpos tuvieron que ser de alto nivel, ya que los generales españoles no tenían capacidad para tomar esas decisiones, ni los forenses ucranianos o turcos. Tampoco se podía hacer de manera unilateral o por acuerdo entre dos, tenía que ser un acuerdo a tres bandas, implicarse los tres gobiernos para que aquello fuera viable y así se hizo.
LA FISCALÍA TURCA FACILITÓ LA SALIDA DE LAS VÍCTIMAS
Tras el pacto de silencio de todos los presentes en las oficinas de la morgue donde se firmaron las actas de entrega fue la propia fiscalía turca la que, para facilitar la salida de Turquía de los cuerpos de las víctimas, bloqueó todos los controles. La fiscalía «abrió la puerta» para dar salida a los féretros sin ponerse en contacto con la Justicia española, sin establecer una cadena de custodia, y sin que nuestro cónsul en Turquía se pusiera en contacto con el ministerio de Asuntos Exteriores. Así las cosas, en España no se enteraron oficialmente de la llegada de las víctimas; sólo en Defensa.

Los generales tenían una misión encomendada y la cumplieron: traer los cadáveres a España a tiempo para los funerales. A partir de aquí, sería el juez español quien se hiciera cargo, pero no lo hizo.
Con Bono de ministro de Defensa se realizaron los cotejos de ADN de familiares españoles con muestras de las víctimas conservadas en Estambul, la exhumación y la redistribución de los cadáveres equivocadamente enterrados en España. Aparentemente todo solucionado.
DESAPARECIÓ UNA DE LAS VÍCTIMAS
Por lo que fuera una de las 75 víctimas del accidente aéreo desapareció; como suena, “desapareció”. No se sabe dónde está enterrada, ni de quien se trata, no se sabe si es española o ucraniana, pero podría saberse.
En el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) en Madrid, el biólogo Antonio Alonso, entonces jefe del Servicio de Biología y hoy director del Instituto, se encargó de corroborar los cotejos de ADN realizados en Turquía, y de realizar los análisis de ADN de los cadáveres exhumados en España.
Alonso realizó un informe que fue incluido en el sumario de la A.N. y que le sirvió para redactar dos artículos publicados en La Revista Española de Medicina Legal 2009; 35 (1): 19-27 y en Croatian Medical Journal: Croat. Med. J. 2005; 46 (4).


En ambos artículos deja claro que el n.º de víctimas y perfiles genéticos encontrados por él fue de 74, no de 75.
Tanto F. Grande-Marlaska, instructor del caso, como J. Gómez Bermúdez, ponente en el juicio, conocían, porque estaban incluidas en el sumario, el contenido de las Actas de entrega y de los Informes del INTCF, y sabían, por lo tanto, que «faltaba un perfil genético, es decir, una víctima, y que había diez restos que no se sabe dónde fueron a parar», y no se indagó, ni durante la instrucción, ni en el juicio; al contrario, estos jueces se esforzaron por ocultarlo.
75 VÍCTIMAS Y (9+1) RESTOS
Tras el accidente, a las víctimas se les tomaron muestras para estudios analíticos y de ADN, que se numeraron de la 1 a la 75, y los cuerpos fueron introducidos en 75 bolsas, numeradas también de la 1 a la 75, coincidiendo el n.º de la muestra con el n.º de la bolsa. Estas 75 muestras deberían dar todas un perfil genético diferente, es decir, un total de 75 perfiles, pero sólo se encontraron 74.
Además de los cuerpos “enteros” introducidos en las bolsas 1 a 75, se recogieron nueve restos desparejados, a los que se tomaron muestras que fueron numeradas de la 76 a la 84. Los nueve restos se introdujeron en la misma bolsa, la bolsa n.º 76, pero a día de hoy no se sabe dónde fue a parar esa bolsa
Después de la repatriación de las víctimas, en un último rastreo de la zona del accidente se recogió otro resto, se le tomó muestra y se le dio el n.º 85.

Las muestras 76 a 85 han de presentar perfiles ya encontrados en las 75 primeras, pues corresponden a restos separados de los cuerpos de las 75 primeras bolsas y pueden en algún caso repetirse por corresponder más de uno al mismo cuerpo.
EL DÉCIMO RESTO Y LA MUESTRA N.º 85
Hace tres años, las autoridades turcas en respuesta a una consulta de nuestro ministerio de Defensa revelaron que la pierna que apareció en un último rastreo de monte Pilav fue enterrada mes y medio después en el cementerio de Maçka. La Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional instó al Juzgado Central de Instrucción n.º 3 a abrir una pieza separada adicional a la desarrolllada por el juez Grande Marlaska, instructor del procedimiento por el accidente aéreo.
La pierna se correspondía con la muestra nº 85, y su perfil genético se podía consultar:
1- En el sumario 295/2004 de la Audiencia Nacional, cuyo último instructor fue el juez Fernando Grande-Marlaska. O sea, con abrir la carpeta del sumario que estaría en una balda de su despacho la nueva magistrada podría haber dado contestación inmediata al requerimiento que se le hacía.
2- En el expediente que sobre el caso se abrió en el Instituto Forense de Estambul (Adli Tip Kurumu), donde se llevaron a cabo, por la bióloga Fatima Mukaddes, los análisis de las muestras y los cotejos de ADN con familiares de las víctimas españolas.
3- En la fiscalía de Trabzon, que fue la primera en recibir todos esos análisis y cotejos. La fiscalía, dirigida por Burhan Cobanoglu, antes de informar a España incorporó los resultados a las diligencias que sobre el accidente estaba llevando ella misma (procedimiento penal 2003/24, cerrado a principios de 2006).
4- En el informe elaborado por el INTCF en Madrid donde se realizaron, por el ahora director del Instituto Antonio Alonso, las comprobaciones de los estudios realizados en Turquía, y los análisis de ADN de los cadáveres exhumados en España (enero de 2005).
En cualquiera de esos lugares, revisando la referencia, «la ficha», de la muestra nº 85 y su perfil genético se podría saber la procedencia de la misma, y a qué víctima pertenecía, española o no.
¿Por qué pensar que la pierna encontrada se corresponde con la muestra nº 85? Pues porque a cualquier nuevo resto que apareciese se le asignaría el n.º 85, y el único resto que apareció con posterioridad a la repatriaciones fue la pierna enterrada en el cementerio de Maçka. Que la muestra n.º 85 existe nos lo ha mostrado varias veces Antonio Alonso en sus artículos.

LA BURLA DE LA JUSTICIA TURCA
La pierna reclamada por la juez María Tardón le fue entregada a nuestro agregado militar en Ankara quien la trajo a España en valija diplomática. Fue recibido en Barajas por la ministra Margarita Robles y por el embajador turco, y desde allí, con custodia militar al INTCF donde descubrieron que la pierna reclamada por la juez “eran tres huesos de origen indudablemente animal”.

Quede claro que:
- Los turcos, en su día, no enterraron la pierna sin tomar muestra y hallar su perfil.
- Los turcos no desenterraron la pierna sin comprobar que era el resto enterrado y cotejar su perfil.
- En Madrid o en Estambul se hizo un “cambiazo” de los huesos de una pierna de una de las víctimas por huesos de animal.
SI SE MOSQUEAN, QUE SE MOSQUEEN
Ni Turquía, ni Ucrania, ni España, ni sus gobiernos, ni sus justicias, estan dispuestos a despertar el asunto y generar un escándalo de dimensiones internacionales.
Si los jueces ocultaron la desaparición de una de las víctimas y el paradero de los 10 restos, a ellos corresponderá buscarlos y denunciar lo ocurrido, y si a los gobiernos, español, turco y ucraniano, les mosquea que el asunto salga a la luz, que se mosqueen; ellos fueron los responsables.
Las familias de las víctimas, todas, tienen el derecho a saber el destino de su allegado, y los gobiernos español, turco y ucraniano el deber moral de ayudarles en la búsqueda.
UNA COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN, AUNQUE DUELA
Poco después del accidente, los socialistas con el resto de la oposición, izquierda unida y catalanes, solicitaron una comisión de investigación en el Congreso que les fue denegada por el partido popular, entonces con mayoría. Al llegar Zapatero al gobierno se generaron procedimientos judiciales por la vía civil y penal, y una reprobación en el Congreso del anterior ministro de Defensa, Federico Trillo, pero los socialistas se olvidaron de la comisión; “la pedimos como oposición, ahora somos gobierno y debemos actuar como tal” decía la vicepresidenta Fdez. De la Vega.
Hoy, los socialistas, con Pedro Sánchez a la cabeza, también están más a gusto sin una comisión que exculparía a los médicos militares condenados judicialmente y a los militares imputados en el procedimiento por la contratación del vuelo, que ayudaría a localizar la víctima desaparecida y los 10 restos en paradero desconocido, y que destaparía las vergüenzas de jueces, de militares, de periodistas, de políticos, entre otros del ex ministro Bono, y hasta de algunos familiares que, a sabiendas, siguen realizando falsas acusaciones escudados en su condición de familiares.

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