EXHUMACIONES O COTEJOS
Desde que se conoció la existencia del “acta turca” el objetivo de las familias de las víctimas fue comprobar si las identificaciones de sus fallecidos se hicieron o no correctamente. Para constatar su auténtica identidad cabían dos posibilidades:
1 – Realizar la exhumación de los cadáveres, tomarles muestras para determinar su huella genética y compararla directamente con la de alguna muestra previa al fallecimiento conservada en España (una muestra que dicha persona haya dejado en el pasado, por ejemplo en su ropa, su cepillo de dientes, u otros objetos personales) o con la huella de muestras de los familiares. El inconveniente era que las exhumaciones las ordena el juez y no existía siquiera un sumario abierto en España, aunque sí había unas diligencias abiertas por la fiscalía de Trabzon. Otra pega era que, catorce cadáveres habían sido incinerados.
2- Tomar la huella genética de familiares de las víctimas, y compararla con la de las muestras tomadas por los forenses turcos en el lugar de accidente y almacenadas en el Instituto de Estambul. Esos cotejos requerían de la autorización del fiscal turco. El inconveniente en este caso era que muchos familiares no se fiaban en aquella época de los turcos, ya fueran fiscales o forenses, que habían firmado las actas con los generales españoles, ni del equipo de Defensa de la época de Federico Trillo, que ahora salía del Ejecutivo para ser sustituido por el socialista José Bono.
NO SE FIABAN
No se fiaban de las autoridades turcas porque antes de descubrirse la existencia de las actas no se pusieron en contacto con Defensa, ni con la Justicia española, ni parece que hubieran tenido nunca intención de hacerlo: callaron la existencia de cadáveres sin identificar. Las actas fueron entregadas a regañadientes por la Fiscalía de Trabzon, instructora del accidente, a la abogada Belkis Baysal que trabajaba en Turquía para el gabinete de abogados de la Asociación de familiares de las víctimas. La entrega requirió la previa autorización del Ministerio de Justicia de Turquía.
Conocida la existencia de las actas en los últimos días del gobierno de los populares, el SEGENPOL J. Jiménez Ugarte llegó a un acuerdo con Kerametin Kurt, director del Instituto de Toxicología de Estambul, para que las muestras de sangre de familiares para los cotejos de ADN que se tomaran en Madrid le fueran llegadas por valija diplomática. El fulero Dr. Kurt después diría misa, pero de la última reunión que tuvo con Jiménez Ugarte el único acuerdo evidente al que se llegó fue el envío de las muestras biológicas desde Madrid a su Instituto por valija diplomática. La reunión de Ugarte y Kurt tuvo lugar aquel 11 de marzo del atentado terrorista a los trenes en España, cuando el el único culpable era ETA y el ganador de las elecciones convocadas iba a ser el partido popular.

Ugarte, alojado en la embajada española en Ankara, se reunió con K.Kurt a las 11 h. del 11-M en el despacho de este último. Como se ve en la agenda, media hora después recibiría a un periodista español.
MIEDO A UN FALSEAMIENTO
Los familiares temían que los turcos consiguieran recibir desde España, junto con las muestras de los familiares, las identidades dadas a los cadáveres antes de su inhumación o incineración, con lo que se pudieran «arreglar» los cotejos de manera que al final éstos «coincidieran» con las identidades asignadas por el general Navarro. De ser así, después de los cotejos no habría nada que hacer; no quedaría ningún motivo para solicitar exhumaciones.
Como sólo cabía la segunda de las posibilidades, para asegurarse de la fiabilidad de los cotejos muchos familiares se trasladaron a Turquía, ya con Bono de ministro, para que se les tomaran muestras directamente en el Instituto y mantener hasta el final el anonimato, dejando como única reseña el grado de parentesco con una de las 62 víctimas, pero sin especificar cuál.
FAMILIARES EN ESTAMBUL, ANÁLISIS Y COTEJOS
A Turquía se desplazan en mayo de 2.004, en un avión puesto a su disposición por el recién llegado ministro de Defensa José Bono, un grupo de familiares de 30 víctimas a los que se toma muestras de sangre, que se suman a las muestras de familiares de otras 9 víctimas que habían sido enviadas, semanas antes, por valija diplomática según lo acordado por el equipo de Defensa del ministro Trillo con el Instituto turco.
LOS FORENSES TURCOS NO PODÍAN MENTIR
El Instituto de Estambul estaba obligado a ser veraz aunque sólo fuera por el riesgo a unas posibles, o más exactamente, unas probables exhumaciones de los cadáveres en España dada la mayor empatía del gobierno socialista recién llegado con los familiares de las víctimas.
Una vez que se tienen la totalidad de los perfiles genéticos, de familiares y de la totalidad de las muestras almacenadas, se procede a su emparejamiento: a ligar la huella de cada uno de esos familiares con la de las muestras conservadas.
85 MUESTRAS EMPAREJADAS EN 75 LOTES
En el Instituto de Estambul analizan el ADN de todas las muestras que tienen conservadas. Hay una muestra por cada una de las 75 bolsas con “cuerpos enteros”, y 9 muestras más, reunidas en la bolsa n.º 76, procedentes de restos independizados que en el momento del embolsado en el lugar del accidente no se pudieron asociar con un cadáver determinado como pies, miembros aislados… A las 84 muestras abría que añadir la muestra n.º 85, proveniente de un rastreo posterior de la zona del accidente, días después de repatriados los cadáveres a España

El País, 2 de marzo de 2004. Las actas turcas sólo hacían referencia a nueves restos, ya que el décimo apareció diez días después de la repatriación de las víctimas.
En primer lugar se hace el emparejamiento de las muestras conservadas en el Instituto hasta reducirlas a 75 perfiles distintos correspondientes a las 75 víctimas.
¿Qué conocían los turcos de las muestras que conservaban en su Instituto? Pues de las 75 bolsas sabían cuáles de ellas fueron registradas como correspondientes a las 62 víctimas españolas y cuáles a las 12 víctimas de la tripulación ucraniana y al inspector de vuelo bielorruso. A su vez, de las 62 bolsas con cadáveres españoles los turcos conocían cuáles de ellas se correspondían con las 32 dadas por bien identificadas y cuáles eran las treinta dadas por no identificadas, pero «sabiendo» que eran españolas.
Una vez hechos los análisis de ADN de esas 85 muestras se pueden agrupar en “lotes” con idéntica huella genética. Por su huella genética se puede conocer con qué cadáver, español o ucraniano, se puede casar cada uno de los restos. Al final se podrían tener 75 lotes con una huella concreta.
Después de emparejadas las muestras conservadas en el Instituto turco y establecidos los 75 perfiles, se hace el emparejamiento con las muestras de ADN obtenidas de los familiares.
RESULTADOS E INFORMES
Los resultados de los cotejos, en el caso Yakovlev, fueron remitidos por los forenses del Instituto de Estambul a la Fiscalía turca que instruía el accidente, la cual incorporó esos informes a las diligencias, y a continuación informó a los abogados de los familiares en España.
MUESTRAS DE FAMILIARES. 1ª TANDA DE COTEJOS
Los socialistas ganaron las elecciones el 14 de marzo de 2004, pero Federico Trillo continuó como ministro en funciones hasta el 18 de abril, fecha en que fue sustituido oficialmente por José Bono. A principios de abril de 2.004 algunos familiares se sometieron a la toma de muestras en el Instituto Anatómico Forense de Madrid pero no recibieron los resultados de los cotejos, ya que el Instituto Toxicológico de Estambul no llevó a cabo los análisis. Un portavoz de Defensa comentó que el problema era que la Fiscalía de Trabzon, que instruía el caso del accidente, exigía que las muestras pasasen por sus dependencias antes de realizar las pruebas.
Tras una reunión del ministro Bono, su jefe de Gabinete, Roberto López y algunos familiares de las víctimas, el ministro prometió organizar un viaje para quienes quisieran realizarse los análisis de ADN en el Instituto Toxicológico de Estambul.
UNAS POR VALIJA DIPLOMÁTICA Y OTRAS EN AVIÓN
El 17 de mayo, una vez autorizado el trámite por la Justicia turca (Ministerio de Justicia, Fiscalía de Maçka, Instituto de Toxicología de Estambul), Defensa fletó un avión para trasladar a los familiares a Estambul. Se tomaron en Turquía muestras a 37 familiares de 30 víctimas, todos de la mayoritaria Asociación de familiares, AFATY, asistidos por el despacho Gay- Vendrell. A estas muestras se añadieron otras 11 de familiares de 9 víctimas, que estaban retenidas en el Instituto turco y que habían llegado de Madrid por valija diplomática, según el procedimiento acordado con las autoridades anteriores de Defensa. Estos últimos familiares no pertenecían a la Asociación AFATY y estaban asistidos por los abogados Martín-Chico Asociados y Elan abogados, de Zaragoza.
La primera tanda de cotejos se realizó por tanto con familiares de 39 víctimas.
MUSTAFA OKUDAN LO ADVIRTIÓ

Fue en el intervalo de tiempo entre la toma de muestras y la realización de los primeros cotejos, en concreto el 19 de mayo, cuando el subdirector del Instituto Mustafá Okudan dijo aquello de que “es posible que los ucranianos se llevaran a algún español o al revés, pero eso deben confirmarlo las pruebas del ADN”, y lo de que “es posible que en algunas de las bolsas con las que se repatriaron los cuerpos, hubiera restos de más de una persona”.
CESE DE LOS DIRECTORES DEL ATK
¿Hacían bien los familiares de las víctimas al desconfiar de los turcos?; probablemente sí.
Que la actividad del Instituto de Medicina Forense de Estambul (ATK) siempre ha estado fiscalizada por el ministerio de Justicia lo demostraron las destituciones de sus directores.

Izda. Keramettin Kurt Dcha. Dres. Haluk Ince, el alto, el saliente, y Yalcin Büyük, el del ramito de flores, el entrante.
Keramettin Kurt, director del Instituto Forense de Estambul cuando el accidente del Ya-42, fue cesado por desacuerdo con dos de sus informes, los relacionados con Ibrahim Sahin, policía que estuvo involucrado en la guerra sucia contra el separatismo kurdo, y con Hüseyin Üzmez, columnista del diario Vakit, periódico tradicionalista islamista, acusado de abusos sexuales reiterados con una menor de 14 años de edad, y su sucesor, el doctor Halük Ince, lo fue por desacuerdo con el informe sobre el supuesto envenenamiento del presidente de la república de Turquía, Türgut Özal.

Izda. Hüseyin Üzmez, el periodista menorero. Centro. Movimientos feministas se lanzaron a la calle. Dcha. Türgut Özal, presidente de Turquía al que se quiso dar por envenenado después de muerto.
KERAMETTIN KURT COBRANDO A DOS MANOS
De los directores del Instituto Forense, el que nos interesa, Keramettin Kurt, apareció implicado en la venta de equipos y dispositivos médicos a hospitales turcos, como empleado de una importante compañía importadora. «El doble sueldo del presidente del ATK», titulaba la noticia el periódico Sabah, en febrero de 2007. Ese segundo sueldo lo tenía prohibido por la incompatibilidad a que estaba obligado por el cargo, y lo tuvo calladito también al fisco.
SE RECIBIERON LOS INFORMES DE LA 1ª TANDA DE COTEJOS
El Instituto Forense de Estambul envió los resultados de las pruebas de ADN efectuadas a los familiares de 39 víctimas del accidente a la Fiscalía turca que los recibió el 21-06-04, y tras incorporar los informes individuales del cotejo de los perfiles genéticos a sus diligencias, los remitió a los abogados de las víctimas en España que los recibieron el 24-06-04.
INFORMAR AL PARLAMENTO
Al conocerse la llegada de los informes a España, el ministro de Defensa, José Bono, declaró que en el momento en que tuviera datos precisos, pediría comparecer en el Parlamento para informar de los resultados de los cotejos de ADN, y con vistas a esa comparecencia «ordenó a su Gabinete Técnico», dirigido por el General Bretón, que se mantenía en el cargo desde los tiempos del ministro Trillo, que le preparase la información necesaria. Su única intención era la de «contribuir a la verdad y a la transparencia».
2ª TANDA DE COTEJOS
Tras los resultados de los primeros cotejos, el ministro de Defensa, José Bono, ofreció en julio a los demás familiares el Instituto de Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, en Madrid, para que no tuvieran que desplazarse a Turquía. Se tomaron muestras de familiares de otras 18 víctimas.
La identidad de las víctimas que restaban se obtuvieron, o al menos eso se dijo, por deducción a partir de las identificaciones dadas por buenas en las actas firmadas por las autoridades turcas y los generales españoles.

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